El fulano de arriba se llama
Fernando Polo Agote.
Coronado de aire en
noche happy, como se aprecia, hasta que no se demuestre lo contrario
fue semejante esperpento el tío mierda que llamó a servidora
puta cuando el subidón aquel del misericordioso y zaragozano año de 2008, sin que
servidora haya recibido de momento ningún tipo de desmentido personal
acerca por tan suicida circunstancia, tras acusarle de ello servidora desde aquí más dieciocho o veinte veces.
Hombre orquesta Polo del gazpachito de
allí, un hortera, de los listillos, piante entre los de su grupo pero de los que se arruga frente a los
poderosos, y doy fe, porque yo lo he visto en una mesa redonda en los Madriles
con servidora sentada enfrente, clavándole la mirada, mientras no daba el menda ni pie con bola.
Txerri coautor de la txerrijana.blog, aquel cómico
rentoi propio de primos que se tiraron tres eran tres,
habiendo sido utilizados vilmente los tres incautos como carne de segunda, para picar, por entes más poderosos de la afición Íntegra nacional, sitos en Las Ventas, localización tendido 7 de la plaza de Madrid. Es un hombre peligroso no obstante, cuidadito empresarios con planes para gestionar la Misericordia, tiene el peligro de todos los tontos.
Pues, ya digo,
va el mamarracho de Polo Agote, Fernando, foto de arriba, y me llama
puta sin conocerme de nada y sin tener en cuenta mis características como persona y mi posición de compromiso verdadero CQC y a combatir se ha dicho hasta la muerte, como lo oyen -pu-ta, jijí- y lo hace desde el blog de Rafael Martínez
Montesa, alias Corrochanito, foto de abajo.
Concejalucho el tal Martínez Montesa si Dios no lo
ha remediado todavía de un pueblecito aragonés y personaje muy conocido en Las
Ventas por la creme, de Festejos la concejalía, creo, vinculado con
alguna sospecha que se trilló por aquí a un Bolsín de aquellas tierras
del que tengo noticias vagas. Tiene fama de bocazas, un poco bufonesco me resulta a mí, y le gusta más un taurino
de fama que a un tonto un lápiz.
No tiene peligro.
Mientras Polo es dado a las chaquetas de pana no usadas para las
ocasiones especiales, Corrochanito se nos disfraza de tal manera para ir a lo que
parece ser una boda, y sin palabras me encuentro pues mi
persona ante semejante joya del arte fotográfico, y hablo en serio, se queda muda y achanta.
Antes, acudo a las enseñanzas infantiles cuando en casos parecidos la gente vieja de mi pueblo para explicarme lo inexplicable frente a estas visiones paranormales a tan escasa edad, siempre me
decía "hija, es que hasta los gatos quieren zapatos", y yo entendía perfectamente lo que se me quería inculcar y aún no se me ha olvidado.
Quietos, ¿he hablado de zapatos?
Pues vamos a fijarnos en
los que calza aquí el andoba rematando su casero chaqué, como pezuñas, escandalícense conmigo y copadezcan la ignorancia, porque,
¿son zapatos o son botas?
¡Son botas!
Pobre, y aquí ya me vengo yo
abajo cuando miro esa carita de Corrochanito con esas gafas rockabilly tan a juego, pareciera también recién pelado, otro error, con su pochette en blanco como si fuera a pedir orejas al presidente... y dejo
raudo de atizarle, por compasión.
Continuará en la próxima entrada dedicada a Salvemos Zaragoza, pues el subir el texto punto por punto está siendo agónico.
Nota: la foto de Corrochanito está sacada de
twitter, creo, y me la mandó un lector. Se advierte, no sea que pase como con el novio de la Rebefucos, cuando aquello, que me advirtió el muchacho
de que podría echarme encima a la Guardia Civil.