Acerca de la absurda polvareda que se ha levantado con el anuncio de que Morante de la Puebla y El Juli van a presentar en sendas ruedas de prensa su temporada de 2014, antes de que empiece, no entiendo nada.
Y no entiendo nada porque no creo yo, y lo mismo me equivoco, que estos dos matadores de toros -en la higuera, por lo demás- citen a los periodistas para darles una relación con pelos y señales de las ferias en las que se anunciarán de aquí al Pilar, a dos meses en este momento de que comiencen las Fallas de Valencia: qué plazas, con qué toros, qué compañeros, fechas, y demás datos y otras bobadas por adelantadas en estos día de enero, que tan alborotado tiene al personal.
A nadie con dos dedos de frente le puede entrar en la cabeza que El Juli convoque para darnos una relación exacta, festejo por festejo, con los contratos cerrados de lo que será su campaña porque eso es simplemente imposible, sospechando yo que la miga va a residir en el número de corridas de toros que piensa torear, con alguna alusión envenenada a determinada plaza de primera... y a mí empresarios.
Muy interesante la jugada en tiempos de caos con los pilares de la Fiesta tambaleándose, apasionantes momentos para los forofos de la serie negra, los cincos sentidos de la afición deben estar puestos ahí y no divagar, ya que los hay que se engloban a la mínima y llegan a conclusiones de chiste.
Me chuparé el dedo, pero yo albergo esperanzas de que El Juli se pringue, y ya que nos recibirá en un espacio como el Círculo de Bellas Artes y aunque a mí no me gusta el sitio porque no le pega nada, que El Juli tenga guardada alguna sorpresa con declaración formal de dar el morro en algún ciclo de relumbrón,
como está obligado a darlo.
como está obligado a darlo.
De lo contrario, haría el ridículo.
Sigo teniendo problemas al editar, en
esta entrada el texto iba ligado a lo de Manzanares y su comunicado, con lo cual
queda archivado lo escrito para mejor ocasión.






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