Hoy, 4 de agosto, hace sesenta y un años que Manuel Rodríguez, 'Manolete', reaparecía en la plaza de Vitoria, primera etapa de un viaje que culminó en Linares en cuya plaza le hirió mortalmente el toro Islero, de la ganadería de Miura.Manuel había sido cogido en Madrid, donde estuvo anunciado para matar la corrida de Beneficencia en la cual como hizo todos los años sin faltar ni uno, incluso la de 1946 estando retirado, actuó gratis. El festejo se celebró el 16 de julio de 1947, festividad de la Virgen del Carmen, con Francisco Franco y Carmen Polo presidiendo la corrida. Tarde aquella cuando el patoso Ronquillo lanzó el célebre grito de "Felicidades, doña Carmen", dedicado a la señora Collares que saludaba a la plebe desde el palco real.
Sin haber triunfado en el primer toro, Manuel, que ya tenía a los públicos en contra, inició la faena del segundo con la mano izquierda y, sin respiro, se oyó la voz de un espectador, muy desagradable, descalificando al torero con verdadera saña. Manuel miró al espectador, le perdió la cara al toro de Bohórquez, de nombre Babilonio, y fue corneado en la pierna izquierda. Pero herido siguió toreando hasta pegarle un espadazo al toro, al que le cortó las dos orejas, para a continuación pasar a la enfermería con la taleguilla manchada de sangre pues desde el instante de la cogida los goterones caían hasta empapar su media por completo.
A pesar del doloroso percance, Manolete pasó unos días muy felices en el Sanatorio de la Milagrosa de la capital, donde quedaría ingresado bajo la vigilancia de don Luis Jiménez Guinea, su médico y cirujano jefe de la plantilla de doctores de la enfermería venteña. Le rodeaban sus amigotes, que iban diariamente a visitarle, de charleta y risas, cigarro tras cigarro de rubio americano del paquete que nunca faltaba en su mesilla, marca Philip Morris, sin boquilla, pues Manolete fue un fumador empedernido.
Se cuenta a propósito de este periodo con un documento de un valor incalculable. La extraordinaria entrevista que, convaleciente, le hizo El Caballero Audaz, en la que el torero anuncia oficialmente su retirada, que venía rumoreándose, pero nadie había confirmado hasta entonces.
Presentes durante la charla estaban Carlos Arruza, el nefasto Guillermo, su mozo de espadas, y Lupe Sino, a la que Manuel presenta al periodista de esta manera:
"Mi novia... El Caballero Audaz, cuyas novelas tanto te gustan"



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