lunes, 7 de julio de 2008
Recomendación
Se recomienda a los lectores ávidos de emociones blogueras que si desean asistir a una batalla que debería traer cola y que acaba de plantear un ente desconocido, amparado en el anonimato, faltaría más, contra dos personas que circulan por la red a cara descubierta, no dejen de pasar por http://www.kalikatres-claridad-kalikatres.blogspot.com/
viernes, 4 de julio de 2008
Un toro mocho de Victorino
Con esto del Internet las pifias de los taurinos, y de los no taurinos, están servidas al minuto con fotos al gusto del consumidor incluidas. Vergonzosas resultan las imágenes que circulan por la red, procedentes de la cámara de un aficionado, de un ¿toro? de Victorino Martín lidiado en la plaza de Algeciras el pasado 26 de junio. Y se cuestiona con interrogación lo de toro porque tanto las hechuras del animalito como la cara de chico joven y enrollao que muestra, no tienen la pinta de pertenecer a un cuatreño sino a un novillote moito acicalado para el festival invernizo de Buenamadre, sin ir más lejos, y se aprovecha la ocasión para mandar un abrazo a Gildo, de 'La Posada'.
Claro, si viviéramos en los tenebrosos años cuarenta del pasado siglo y se contara con la prensa prehistórica de aquellos tiempos, este asunto no hubiera trascendido más allá de los límites de los predios gibraltareños, ni por supuesto la estafa estaría al alcance del conocimiento de la afición desde su escritorio, a disposición familiar con sólo darle a un par de teclas como único ejercicio para conseguir tener el documento ante las narices.
Se afeita más que nunca, y se sabe, y para que este espectáculo, cruento, tenga sentido y se sostenga es imprescindible que el toro, chico o grande, cuajado, con su edad y su trapío, salga a la arena sin ninguna manipulación externa ni mucho menos interna. Pues todo lo que sea, no ya la humillación de serrarles las defensas al enemigo, sino aplicarle sustancias químicas para atontarle, habrá que tenerlo en cuenta muy en serio, pues estas carnes pasan al consumo.
Bua, si a los anti les diera por tirar de la manta en este sentido, nos meterían mano de una vez y entonces sí que habrían dado con la justa razón para conseguir pulverizar el toreo con todas las de la ley. Hipótesis, ¿qué ocurriría con la Fiesta si se descubriera en titulares que en algunas de las vísceras de los toros pudieran existir restos de drogas nocivas para la salud del hombre?
Y hablo desde la más absoluta ignorancia de la ciencia de la farmacopea
-no tomo medicinas- pero es que me pongo a pensarlo y se me ponen los pelos de punta, zanahoria la cabeza total, y esa Alaska Pegamoide dando el cante en bolas retocadas. Adiós Madrid, que diría el señor Tato, pienso en la colza y me echo a temblar, un botiquín de alto riesgo en manos del personal campero... ¿o esas sustancias, de aplicarse como se piensa, son administradas por la autoridad sanitaria?
Pero, ¿qué pinta Victorino Martín metido a barbero? Hombre, todo aficionado sabe que ni el ganadero de los galapagares ni el que inventó el toreo, va a mandar una corrida con la misma presentación a Algeciras o a Segovia, que a Las Ventas de Madrid por San Isidro, que esto del ganado es como todo, que se dan ejemplares en las camadas de primera categoría, de segunda, de tercera y hasta de cuarta, como en cualquier familia de marqueses con reconocido prestigio y abolengo.
Pero Victorino ya no es aquel cateto con la gorra llena de paja que llegaba al Wellington con el sobaco abrasado, que ahora es un anciano famoso de aroma cara, con dos generaciones detrás pidiendo chicha. Pelas, nivel de vida, y aquí no se deshecha vaca alguna porque ya viajamos supersónicos en avión y no en un rengue de madera infectado de pulgas. El todo vale, y estamos hablando de uno de los personajes más escrupulosos del campo, aunque al mismo tiempo un tunante de la vieja guardia, tratante nato, y el mejor ganadero de la historia para la que aquí firma. Inteligentísimo tipo, ahora bien, un granuja muy grande que mientras muchos van, él viene.
Yo admiro a Victorino Martín profundamente y lo que más me mola de él es su venenosa lengua, que el día que se la muerda palmará envenenado en su propio jugo. Cuidado tener la poca vergüenza de declarar que lo que hace José Tomás no es torear, días antes de la reaparición del sobrinico en la Monumental para luego er tito echar en Algeciras semejante saldo ganadero: ¿o es que el choto de Algeciras era un toro? Sin salir a la palestra Victorino, frente a un micro, para explicarnos una versión que circula -procedente de Salamanca precisamente- en la cual se asegura que la corrida no partió roma de la finca. Lo suyo sería que el viejo siguiera metiéndose en camisas de once varas tomatóxicas, los deslenguados siempre le venimos muy bien al bisnez, pero con la misma soltura y desahogo debería dar el morro y salir al paso para, si acaso es verdad que de la finca los toros partieron en puntas, informar qué es lo que ocurrió por el camino.
Voy a llamarle al celular, ya les contaré el puntito.
(Artículo aparecido en La Gaceta de Salamanca, firmado por Carmen Esteban)
Claro, si viviéramos en los tenebrosos años cuarenta del pasado siglo y se contara con la prensa prehistórica de aquellos tiempos, este asunto no hubiera trascendido más allá de los límites de los predios gibraltareños, ni por supuesto la estafa estaría al alcance del conocimiento de la afición desde su escritorio, a disposición familiar con sólo darle a un par de teclas como único ejercicio para conseguir tener el documento ante las narices.
Se afeita más que nunca, y se sabe, y para que este espectáculo, cruento, tenga sentido y se sostenga es imprescindible que el toro, chico o grande, cuajado, con su edad y su trapío, salga a la arena sin ninguna manipulación externa ni mucho menos interna. Pues todo lo que sea, no ya la humillación de serrarles las defensas al enemigo, sino aplicarle sustancias químicas para atontarle, habrá que tenerlo en cuenta muy en serio, pues estas carnes pasan al consumo.
Bua, si a los anti les diera por tirar de la manta en este sentido, nos meterían mano de una vez y entonces sí que habrían dado con la justa razón para conseguir pulverizar el toreo con todas las de la ley. Hipótesis, ¿qué ocurriría con la Fiesta si se descubriera en titulares que en algunas de las vísceras de los toros pudieran existir restos de drogas nocivas para la salud del hombre?
Y hablo desde la más absoluta ignorancia de la ciencia de la farmacopea
-no tomo medicinas- pero es que me pongo a pensarlo y se me ponen los pelos de punta, zanahoria la cabeza total, y esa Alaska Pegamoide dando el cante en bolas retocadas. Adiós Madrid, que diría el señor Tato, pienso en la colza y me echo a temblar, un botiquín de alto riesgo en manos del personal campero... ¿o esas sustancias, de aplicarse como se piensa, son administradas por la autoridad sanitaria?
Pero, ¿qué pinta Victorino Martín metido a barbero? Hombre, todo aficionado sabe que ni el ganadero de los galapagares ni el que inventó el toreo, va a mandar una corrida con la misma presentación a Algeciras o a Segovia, que a Las Ventas de Madrid por San Isidro, que esto del ganado es como todo, que se dan ejemplares en las camadas de primera categoría, de segunda, de tercera y hasta de cuarta, como en cualquier familia de marqueses con reconocido prestigio y abolengo.
Pero Victorino ya no es aquel cateto con la gorra llena de paja que llegaba al Wellington con el sobaco abrasado, que ahora es un anciano famoso de aroma cara, con dos generaciones detrás pidiendo chicha. Pelas, nivel de vida, y aquí no se deshecha vaca alguna porque ya viajamos supersónicos en avión y no en un rengue de madera infectado de pulgas. El todo vale, y estamos hablando de uno de los personajes más escrupulosos del campo, aunque al mismo tiempo un tunante de la vieja guardia, tratante nato, y el mejor ganadero de la historia para la que aquí firma. Inteligentísimo tipo, ahora bien, un granuja muy grande que mientras muchos van, él viene.
Yo admiro a Victorino Martín profundamente y lo que más me mola de él es su venenosa lengua, que el día que se la muerda palmará envenenado en su propio jugo. Cuidado tener la poca vergüenza de declarar que lo que hace José Tomás no es torear, días antes de la reaparición del sobrinico en la Monumental para luego er tito echar en Algeciras semejante saldo ganadero: ¿o es que el choto de Algeciras era un toro? Sin salir a la palestra Victorino, frente a un micro, para explicarnos una versión que circula -procedente de Salamanca precisamente- en la cual se asegura que la corrida no partió roma de la finca. Lo suyo sería que el viejo siguiera metiéndose en camisas de once varas tomatóxicas, los deslenguados siempre le venimos muy bien al bisnez, pero con la misma soltura y desahogo debería dar el morro y salir al paso para, si acaso es verdad que de la finca los toros partieron en puntas, informar qué es lo que ocurrió por el camino.
Voy a llamarle al celular, ya les contaré el puntito.
(Artículo aparecido en La Gaceta de Salamanca, firmado por Carmen Esteban)
lunes, 30 de junio de 2008
Una anécdota
El Gallo, que vivía en Madrid, aprovechaba el coche de Juan Belmonte para ir o venir a Sevilla. Así, un día Juan le avisó para que estuviera preparado para la mañana siguiente que pasaría su chofer a buscarle, ya que regresaban a la capital. El chófer conduciendo, el de Triana a su lado y el gitano atrás atravesaban Despeñaperros a buena velocidad cuando vieron como un tren de pasajeros echaba humo negro intentando subir la pronunciada cuesta,chaca-chaca-chaca-chaca,
prácticamente parado iba por entre las montañas, que dejaron para atrás de un oportuno acelerón al modernísimo automóvil.
Cuando habían superado el puerto y ya cruzaban la llanura manchega, ven que viene embalado el tren a sus espaldas, muy deprisa,
chacachá, chacachá, chacachá, piii, piii, y que les adelanta a toda mecha. Abre la ventanilla Rafael y dice mirando al tren:
"ezos cohonitos en Dezpeñaperros"
viernes, 27 de junio de 2008
La depresión
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No existe un sentimiento en el hombre tan íntimo como el de la enfermedad, incluso las físicas externas. Por ello, ante el pudor terrible que me invade llegado el momento de contar la mía, me voy a apoyar como pauta de salvamento en un topito que salió el miércoles pasado en La Gaceta de Salamanca firmado por Carmen Esteban, que dice así:
ABRAZO. Me dio el demonio un sobrino, porque Dios no me dio hijos... así que me dirijo solidaria a la familia de Adrián Gómez con un abrazo muy fuerte porque mi niño querido también fue a parar a una silla de ruedas. Terrible golpe familiar que debe ser aceptado con valentía, difícil, yo lo sé. Sé que nos hunde el verlos pasar de un día para otro de jugar en la 'urba' a ser un interno más del Hospital de Paraplégicos de Toledo. Pero se debe intentar no perder la alegría y seguir viviendo, aunque nada más sea para que el enfermo nos note fuertes y confíe en nuestra seguridad.
Cuando Rodrigo se encontró en semejante trance (un tío sanísimo, un gran deportista, la alegría de nuestra casa) le faltaban nueve días para cumplir los dieciséis años. Yo había llegado de la feria de Salamanca con el palizón lógico de tanto curro, y de lo que no es curro, y nada más pisar Madrid recibí la llamada de un buen amigo, ex miembro de la Asociación el Toro de Madrid, diciéndome que quería hablar conmigo en nombre de Pepecarlos. Señor con el que yo mantenía una relación, larga e intensa, muy intensa, que comenzaba a entrar en combustión puesto que su segunda y actual esposa, se había enterado. Las palabras que me dijo aquel emisario aquella tarde de finales de septiembre las tengo yo grabadas en el hueso amarillo de la frente, tal y como se ve en los arcos de los puentes las inscripciones romanas. Son estas:
"Le dices de mi parte que aunque estoy enamorado de ella opto por la solución más convencional, me quedo con mi esposa".
Un palo como el que supone que el miembro más joven de tu familia se quede paralítico inesperadamente semana y media después, me cogió muy débil, no comía, y ya empezaba a gestarse con virulencia el terrible trastorno alimenticio que he sufrido.
(Pobre Letizia Ortiz).
La mente hecha puré, la cabeza ida, la tensión bajo mínimos, sí, excelentísimo señor don José Carlos Fernández-Villaverde y de Silva-Bazán, conde de Estradas, "mal fin tenga, jaaa", pues no encajaba la realidad que me tocaba encajar y me revolvía como un animal fiero embistiendo a todo aquello que se encontraba a mi paso. Y mi paso fue una depresión muy profunda que llegó a velocidades de vértigo, a mí, a la optimista eterna, a la vividora, sin que en aquellos momentos supiera nadie cúal podría ser ni cómo el fondo del pozo en el que me encontraba existiendo como si fuera un vegetal.
El destino estuvo un poco más aún en mi contra pues me había comprometido con una colaboración venteña a realizar durante la feria de Otoño. Lo que me permitió presenciar en los toros a escasos treinta metros de mi esqueleto, como todas las tarde Pepecarlos se tronchaba de la risa en algunos momentos de la corrida y andaba por allí muy dicharachero acompañado por su mujer y sin respetar el dolor del vecindario la Noble pareja
-había más de un herido-
ya que lógicamente esta señora no le dejaba de solateras ni a sol ni a sombra.
Hubo gente que flipó, la justa, pues la situación fue muy sabia y discretamente controlada por la gente de mi entorno, y es ahí precisamente y en el actual boca a boca donde comienza el desprecio personal y taurino hacia un pobre coleta que acabará sin saber dónde meterse. Hijo de puta tal, que al verme entonces por los pasillos de la plaza deambular como un fantasma sin reserva ninguna en mi organismo, preguntó a alguien de mi total confianza con su reconocida flema inglesa, "¿no explota demasiado lo de su sobrino?".
(Fue en aquel tiempo cuando se gestó mi venganza y el afán de conseguirla es lo que me ha salvado del hoyo, vivo para ello, sin conocer por entonces la extraordinaria herramienta de los blogs. Aquellos pasillos de aquella planta infantil de niños inmóviles, recordando las escenas contempladas horas antes que volvían a mi retina del tórtolo y la tórtola en la grada venteña, han sido el motor de esta página).
miércoles, 25 de junio de 2008
sábado, 21 de junio de 2008
viernes, 20 de junio de 2008
Pregunta
jueves, 19 de junio de 2008
Muy agradecida
Hoy está siendo uno de los días más felices profesionalmente de la ya larga vida de la que firma, como colaboradora en los más variopintos medios de comunicación. La repercusión de un artículo de mi propiedad comienza a resultar apabullante, que es el último fin del periodismo, con la consiguiente propaganda gratuita para el diario salmantino que me tiene colocada. La inmensa dicha se la debo a ustedes, a los lectores tanto de aquí como de allí, a los que les doy las gracias por prestarle atención a las polémicas letras impresas de servidora.Tan contenta estoy que llevo desde que me he levantado escuchando cante, tirada en la patera del sofá mientras dejo fluir la perrez en este caluroso día madrileño. Nada de modernuras al aparato, aquí me encuentro revisando toda la obra que poseo en grabación casera y que conservo como oro en paño, realizada cuando El Cigala vivió en mi casa aquel tiempo inolvidable para ambos.
Por tonás tengo joyas, que dadas las rudimentarias condiciones acústicas con que las realicé, suenan tan antiguas y con tanta esencia como cuando los discos eran de pizarra.
Por bulerías no es que tenga joyas sueltas como ocurre por martinetes, es que tengo un tesoro de valor incalculable y me acabo de dedicar una letra para homenajearme a mí misma en soledad. Dice así Dieguito Farina atacando un popular por el más puro soniquete de Jerez con la voz rota, rozá como dicen los gitanos, pues los fríos del calabozo ayudaron a que por fin se le quebrara:
"Ole,
ole y Holanda,
por donde voy mire usted si yo tengo salero,
que me sacan en volandas lo mismo que a los toreros".
Lugar de la grabación el salón de mi anterior domicilio, tarde de ensayo improvisado, café, copa y tabaco, mucho tabaco, y acompaña a Dieguito a la guitarra Agustín Carbonell, El Bola. Al saxo Jorge Pardo, a la caja Ruben Dantas, y a Bernardo Parrilla se le escucha al fondo enredar con las cuerdas de un violín.
(La foto fue realizada por uno de los soldados de puerta de la sala de visitas del cuartel de Transmisiones de Madrid).
lunes, 16 de junio de 2008
domingo, 15 de junio de 2008
jueves, 12 de junio de 2008
Pepecarlos el Vetador
Son todos los años estos días de mediados de junio muy placenteros para mí. Oscurece tarde, largos son estos días que me tomo como una novedad muy agradable pues desde hace algo así como mes y medio o más, no conozco otra luz de anochecida que la venteña. Salgo, entro, subo, bajo, comienzan a prolongarse hasta alta horas las veladas en las terrazas de los bares de la plaza y estoy tranquila, el reencuentro con la vida cotidiana trae consigo un tiempo de concordia.
Hasta tal punto callejeo a todas horas sin otro plan que el de fundirme con el paisaje urbano y emigrante del centro de Madrid, que había decidido darle un respirito a Pepecarlos y pasar un poco de él.
Nada, ni eso, no logro encontrar el descanso desde el fatídico instante en que conocí a este tipo de la foto con esa cara de amargura, y aquí me tienen de nuevo dispuesta a pegarle otro zarpazo. Lo hechos se empecinan, todas las señales me indican que de respirito nada, qué cosas, no se puede una descuidar.
El pasado domingo me piré con Rosa Jiménez Cano a meter la nariz en la corrida de Beneficencia de Ávila conociendo de antemano más o menos la tostada, y tanto nuestra compañera de El País como la que firma dimos cuenta en nuestros respectivos blogs, denunciando, lo que allí vimos y lo que vimos fue una becerrada de Valdefresno afeitada (presuntamente).
Eso por un lado,
por otro, como todos ustedes saben un rimbombante grupo de aficionados pretendieron reformar ellos solitos y sin contar con nadie la suerte de varas y se estrellaron en el empeño.
Pepecarlos como director de orquesta y
cuyo órgano de información es otro blog, el blog del Manifiesto por más señas conocido, que no es por nada pero huele a cadáver a la legua.
Órgano de información, relativamente, que estaría dirigido para que todos aquellas asociaciones de aficionados o individuos que se adhirieron en su momento, se enteraran de todo lo que pudiera afectar a la postura de lo que suscribieron.
Pues he aquí que, publicado el atraco cometido en Ávila para más inri por la autoridad, las íntegras personas encargadas de todo lo relacionado con el parapléjico y acomplejado asunto del Manifiesto, dan cuenta y enlazan el blog de Rosa para que sus usuarios se enteren de lo ocurrido, y ocultan el mío que no deja de dar alguna pincelada diferente.
Chsss, que de envidia por mi parte nada de nada, que yo no rivalizo ni compito con nadie aquí y de mí pueden decir si les place que maté a Monelete, que les recuerdo que este espacio no tiene otro fin que el de poner en su sitio a un sujeto más falso que una escopeta de feria y todo lo demás relacionado con el cuerno pocho es que me la refanfinfla.
Pero como el sujeto falso como una escopeta de feria es el que maneja el cotarro y el que mangonea lo del II Encuentro y sus derivados, y sus secuaces se limitan a obedecer como corderos, estos señores vienen ninguneando mi trabajo seguramente con intención de herir a la encabronada titular.
Señores que yo no sé quienes son ni conozco de nada ni jamás les he faltado. Pero alguien una vez me comunicó que desde la presentación del bodrio en Madrid mi nombre esta proscrito, como se demuestra, y además ese alguien me facilitó la identidad del brazo ejecutor de las ordinarias sugerencias del Pepecarlos, identidad que no voy a hacer pública por ahora.
Me parece muy bien todo el coté, eso me da categoría y grandeza, pero lo grave reside en que dejan de atender las obligaciones de informar debidamente a sus lectores y simpatizantes, cientos, de los que se podría pensar que a día de hoy no le hacen ni puto caso a todo aquel grandilocuente Manifiesto, que tampoco se trata del Manifiesto Surrealista que partió las vanguardias europeas a principios del siglo pasado en dos mitades.
Van 'daos', pero si el tema es que huele a cadáver que atufa, así que lo que únicamente se pretende con este post es decir que me he enterado del nuevo veto, que me ha sentado de cine, y que me han dado la oportunidad de arrearle otro cachiporrazo a Pepecarlos apoyada en las burdas razones que sus machaquillas me ofrecen.
Y es que estos novatos de la vida y sus recovecos existenciales me están poniendo el asunto en bandeja, Dios les guíe y que sigan por el mismo camino. Pues como no es la primera vez que el coletilla coronado sugiere que mi nombre (y no a título personal sino como representante de un colectivo) sea tachado allí donde debería figurar por justicia, me revelo. Así, lo único que me mueve a escribir, aprovechando que se me ponen a webvo, es hacérselo saber a todos aquellos que sigan interesados en conocer alguna novedad acerca de la catadura moral de este inefable conde.
Porque cuando aquí se habla de Pepecarlos, me estoy refiriendo al excelentísimo señor don José Carlos Fernández-Villaverde y de Silva, conde de Estradas.
(Foto: Asociación el Toro de Madrid)
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