El título del post de hoy no me corresponde, que es propiedad de Antonio Díaz-Cañabate, a quien se lo choro sin miramiento ninguno. El Caña, ¡qué gran escritor el que fuera crítico taurino de ABC!, que le dio este nombre, "Historia de una tertulia", a una golosina de libro del que es autor, en el que recrea la que tuvo durante muchos años, junto a José María de Cossío, en el madrileño café el Lyon d'Or.´
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Una tarde cuando finalizaba la temporada del año 2002, charlando mano a mano con mi querido José Luis Suárez-Guanes, conde del Valle de Pendueles, que era la estrella del periodismo escrito gracias a su leídisima columna de Aplausos -el tabloide en época de Salvador Pascual- y ante la perrez que me invadía con solo pensar en salir a los caminos en busca de noticias de toros que contarle a nuestros lectores, fui y le dije:
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"Joder, Jose, en vez de andar como puta por rastrojo a la caza de información por entre los corrillos taurinos (gremio que aborrezco) por que no nos montamos una tertulia debajo de casa".
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A un dúo práctico de reconocida fama como nosotros, que sea la afición madrileña, puestíma, la que nos traiga las novedades semanales al pie del portal para nuestra comodidad absoluta. Y quedó constituída una tertulia torera de alto voltaje, de la que se habló mucho, aun se habla y se seguirá hablando, sobre todo en este blog.
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Por ella pasó lo mejor de lo mejor de lo más sabio de la afición madrileña (el loquitonto del Pepecarlos, aparte) y allí se vivieron tardes verdaderamente inolvidables. Como aquella en la que nos visitó Manolo Lozano -qué manera de largar- cuando sin darnos cuenta apenas, nos vimos toreando de salón por turnos con cada uno de nosotros haciendo de toro rotativo, armado con una silla, bajo la estupefacta mirada del resto de la clientela de la cafetería. Vecinos todos y amigos pero, aunque estaba acostumbrada la peña a nuestro pire, no daba crédito a sus ojos al contemplar como Suárez-Guanes, con su peso, le daba el litrazo pegando un bote "xagerao" a su compañero Luis García. O aquella otra, en la que a mi plas José Luis Teruel Peñalver, "El Pepe", y a servidora nos echaron a media tarde del bar de un hotel de lujo por reirnos, desgüevados, ya que varios clientes se habían quejado porque no se podían concentrar frente a sus periódicos. Y en la tertulia caímos con semejante swing el Pepe y yo. El Pepe, desbocado, puchando en caliente fetén, normal, es de Embajadores, para escándalo del impresentable excelentísimo señor conde de Estradas, un Noble coronado con nueve puntas del que puedo asegurar que es un caballero de una pieza, de intachable conducta, como corresponde a un tipo perteneciente al ejemplar rango de cuya cuna proviene.
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Para no alargarme, intentaré abreviar y paso del conde éste, que ya me he despachado para mañana en LA GACETA, lo suficiente, y además este fulano es de los que, como se mosquee, te busca una ruina gorda: advierto a la afición, cuidadito, que el gachó es de los que pega un telefonazo al Ministerio de Justicia, se identifica, y te puede caer hasta talego. Al lío, que la tertulia sufrío algunos baches, la mayoría causados por mi persona, se nos maleó, y nos vimos obligados a suspenderla hasta cuando algunos cuerpos, y mentes, se recompusieran, volver a retomarla con más brío y conocimientos los unos de los otros. Y ahí nos tienen todos los lunes conspirando contra el torero, el plantel al completo, el noventa por cierto de los fundadores, más otros amigos y tertulianos, nuevos, que se han ido agregando para enriquecimiento de todos los demás.
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Anoche se reanudó nuestra tertulia tras el barrigazo navideño. Quedé en ir (me veo obligada a no faltar, soy la única mujer entre semejantes energúmenos, y adorno) pero, aunque así se lo aseguré a la mayoría de mis compañeros por teléfono por la mañana, no tuve más remedio que caerme del cartel por cena imprevista con figura máxima en lo suyo.
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Ah, y no le den más vueltas, que me saco este artículo de la manga porque me da la gana. Aunque está tramado para pedir perdón a mis muchachos por el plantón, a los que no les pude entregar mi regalos de Reyes. Sólo uno y para uno solo, que será elegido por el azar a través de amañado sorteo.
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(Habrán reconocido el cuadro de Solana, "La tertulia de Pombo", póngale nombre y apellidos a los personajes retratados, que no es mal ejercicio para antes de irse a la sobatela)
