Venía yo observando con detenimiento la ganadería de Antonio Bañuelos, una ganadería que le produce a una mucha curiosidad dado el hábitat en el que se cría, tan diferente.
Desconfiada servidora de su procedencia, me encendió la bombilla el toro Acelerado, lidiado en Zaragoza hace unos años, toro que por cierto el loberío zaragozano tiró por tierra en aquella por entonces reciente blogosfera por la que circulaban unos tipos y tipas variopintos dominando el territorio, como si el mundo fuera de ellos.
El inolvidable Acelerado, pólvora y sino que se lo pregunten a Ferrera, que le mató, un retaco de los de aquí estoy yo, menudo era, serio, vareao, paticorto, sin barriga y el jopo al suelo, si se quiere hasta escurrido el toro, con dos escalofriantes wampas mirando al frente, que es como se le dice a la cornamenta en la Argentina, wampas, ¿viste?
Con la corrida de Antonio Bañuelos de este verano en Madrid ya me cosqué yo, esto hay que seguirlo a riesgo de que estemos ante el nuevo Nuñez del Cuvillo y en cuanto metan la nariz los mandamases taurinos en el Páramo de Masa jodan el invento del muy interesante trabajo, y si acaso llegan a anunciar una corrida completa de seis toros de la divisa burgalesa en las arenas cubiertas de la Misericordia y no esa tanga de toros de diferentes ganaderías como se estila ahora, lo mismo hasta canuteo a Nachito Lloret y me presento allí en plan reinona.
No me cansaré de decirlo, una corrida de consagración la venteña que se les fue enterita a los tres 'matanchines' que la pasaportaron, toros excelentemente bien presentados -¿qué es eso de "bien comidos?"- que como cualidad principal llamaron la atención por su movilidad y su afán de repetir como locomotoras, se iba larguísima, con la fijeza en la pelea con la que sueña todo torero, que sea torero. Eso sí, la corrida salió blanda, con las fuerzas al límite, pero se mantuvo en pie, no se cayó y varios toros se vinieron arriba sin acordarse, como está mandao en todo bicho bravo con ganas de guerra.
No vi la corrida por televisión ayer tarde ni la voy a ver en ningún otro momento, pero llegan noticias de otro toro de Antonio Bañuelos corrido también en Zaragoza en el encierro de remiendos en el que anunció ayer en solitario Daniel Luque, que quiere coles el de Gerena, hablándome maravillas del toro. Advirtiéndose que informa gente nada sospechosa, ni ramplona,¡peste de flojos!, coincidiendo por completo con la siempre fiable opinión del gran Barquerito, del cual cual copio el párrafo en el que describe al toro y les enlazo su crónica de hoy:
"El toro de la tarde fue el primero de los seis. De Bañuelos. De los
célebres “toros del frío”. Cara de bueno, bajo de agujas, un ratón, un
relámpago, un trueno, rayo incesante, vértigo de bravo, entrega sin
condiciones, nobleza, fijeza, largo recorrido, galopes de ida y vuelta.
No paró de atacar. Primero, el gateo ligero de los bravos. Después de
picado –puyazo corrido, tomado por libre, salida fantástica, el morro
por el suelo-, ya había roto el toro en son mayor. Un tren. Las manos
cortas, redondito. 490 kilos. No faltaba ni sobraba ninguno. Seriedad en
la cara: astifino, remangado y apretado. Castaño y no colorado. Un
dije".