Antes de hincarle el diente al paranormal festejo de la Corrida de la Beneficencia como pretendo hacer, una corrida que sintetiza la situación actual
de la plaza de toros de Madrid, luego del toreo, a trasluz vista tal que si esa tarde nos
hubieran entregado con el programa una radiografía de una fractura corporal para
nuestro conocimiento, corrida que debería ser analizada por los aficionados con lupa, y lo ocurrido en el ruedo es lo menos grave.
Antes de ello, les comunico que el sábado pasado me presenté en
el acto que tenía anunciado la Asociación el Toro de Madrid, impecable resultó, para que
Rafael Cabrera y Carlos Ilián nos hicieran un resumen de la Feria de San
Isidro 20Toledo, dos volcanes en erupción Rafa y Carlitos, y a los dos únicos que oigo y leo, junto con el Barquero.
Después, y como mis límites me los pongo yo como les dije una vez desde aquí mismo a los del Waniku, agradezco a los socios de la entidad en general y a alguno en particular el trato recibido por mi persona a la hora del recibimiento y las despedidas, gracias, muchachos, porque en el fondo nos une algo más fuerte que lo que nos separa.
El Rosco, 'sembrao', y una buena porción de la impuntual gente joven sentada en las últimas filas del salón de actos del centro cultural Maestro Alonso como gratísima novedad, a los que les rogaría que aprendieran a escuchar a los mayores, que los tienen muy cerca, no a todos, lógicamente, que hay mucho pintamona y a esos cuanto menos se les oiga, mejor, antes de dar lecciones de lo que desconocen naturalmente debido a la edad.
Y que sea la muchachada la que se levante en armas y ni grabaciones policiales en la Grada del 7 ni pollas en vinagre, vaya tela con la Policía, ¿de qué van estos?, que nosotros los abuelos ya no podemos ni con nuestra alma para emcabezar nada aunque, hasta el final, apoyaremos cualquier insurrección en los tendidos, daremos la cara donde sea, y este blog concretamente estará abierto siempre en defensa del Toreo venga la defensa de donde venga, siempre en mi distancia, exactamente igual Antoñete en la arena con mi mechón, pero yo en bloguera.
Aunque fui felicitada a la salida por tres caballeros, ignoro si quedó muy clara la pregunta que hice pues, aunque no lo parezca, soy persona, y lo mismo me pudo el miedo escénico, al que me enfrenté, como debe hacer todo partidario de los toreros grandes o sino mucha boquiqui, resolviendo la papeleta servidora con gallardía bien amparada tanto en la sala como en la mesa.
Insisto: gracias.
Chsss, que nadie piense que me permití exprimir la situación, pues me quedé con otra pregunta en el tintero ya que el tiempo nos comía. Hasta el punto de que mister Faustino Herranz, ese ogro que mete miedo por fuera con ese vozarrón pero con alma de fruta escarchada zaragozana, del que confieso que le noté un nudo en la garganta cuando en el turno de preguntas se levantó en defensa de la plaza Monumental que conoció, gracias a Faustino, decía, nos prorrogaron una hora más la sesión, y de allí salimos en cata del arroz al que lo mismo, jijí, se le había pegado el culo al socarrá.
La pregunta que me reservé, pues nos echaban, es esta y para la que firma resulta básica:
¿Cuántos toros en puntas, intactos, ha visto esta feria tan docta afición?