A Fernando Cuadri, por señor, por campero, por humilde, por sincero, por parecer usted un hombre bueno en el machadiano sentido de la palabra bueno, por curtido, por recio, por independiente profesional del toro bravo tan alejado de la mierda que nos llega hasta las cejas y acabará llegándonos hasta la coronilla, por anacrónico y por clásico, por generoso en su oficio, y, sobre todo, por exigirse usted tanto a sí mismo, la autora de este blog y en su nombre todos los aficionados que por aquí pasan, le damos la enhorabuena, don Fernando.
¿Lo demás?
Lo demás es otro tema.








