jueves, 24 de abril de 2008

Wanted





El pasado miércoles 16 de abril, a media tarde, recibí una llamada de Rafael Vegas que con un amigo de lacabañabravapuntocom del que lamento no recordar el nombre, creo que me dijo que andaba por Salamanca de guricheo. Su canutazo fue con motivo de invitarme una noche a cenar durante la presente semana sin poner ni día ni hora, pues Rafa asegura que va y viene de Madrid a Cai y de Cai a Madrid tal que los cantes de ida y vuelta.
Pues hasta la santa fecha no he recibido el segundo aviso, lo cual no mola nada pues como ustedes comprenderán toda una condesa de mi estirpe no va a estar pendiente del teléfono esperando que entre por él la voz de un lígrimo vecino de Miróbriga, que no sé lo que quedrá.

Se busca vivo o muerto a Rafael Vegas, alias Charro, así que si se lo encuentra alguno de ustedes ya le está diciendo de mi parte que en cuanto me lo eche a la cara, me va a oír.

Fernando Marcet

Le decía yo a un simple, que hasta febrero me llamaba a media noche para darme la brasa antes de que una muy habilidosamente se lo quitase de encima, y en su engolada vanidad siempre me respondía lo siguiente:
"Na, sudacas, en América no queda afición, indios, con esa gente no se puede contar para nada. Si aquí los aficionados estamos mal, los de allí son unos auténticos pringrados en todo lo que tenga que ver con el toreo".
Bobo, aprende, pues ahí tienes la inesperada aparición de Fernando Marcet, un aficionado peruano de altísimos vuelos, que como aquel que no quiere la cosa se ha destapado en el barullo del II Encuentro de Aficionados y se ha hecho el amo del cotarro. Como en este congreso se discutirán asuntos que nos afectan a todos, presentes y ausentes, es exigible que se estudie en profundidad la ponencia de Fernando, un magnifico y riguroso trabajo que debería convertirse en el protagonista del debate zaragozano.

Se recomienda a los lectores que pasen por esta dirección,
http://www.opinionytoros.com/, sección "División de opiniones".

El nieto del Tigre

El 14 de mayo de 1994 tuve una revelación en Las Ventas, a mi manera, que me influyó seriamente como aficionada. Esa tarde, con un toro de Peñajara de nombre Pastelero, que si acaso no la han descolgado está su cabeza disecada en uno de los bares de la plaza Mayor de Madrid, confirmó la alternativa Alejandro Silveti. Matador de toros mexicano nieto del Tigre de Guanajuato, hijo del Tigrillo y de Dorin Barry, una dama irlandesa de esmerados modales, y hermano del Rey David.

De momento el confirmante le pegó un bote a uno de los pavos de lo que antiguamente tuvo Manolo Peñaflor, que a mí me dejó tocada. Con lo del bote me refiero al pasé cambiado por la espalda, o silvetazo, que a partir de Alejandro tanto se prodiga por los ruedos peninsulares, cuando ya los toreros académicos y plomos comenzaban a apoderse de las ferias. Tremendista lance muy chévere para iniciar una faena, que trajo a España el mítico José Ramón Tirado, el "Tiburón de Sinaloa", pero que los aficionados de mi edad solo conocíamos por fotos ya que a partir de Manolo Martínez, a la sazón "Manolo Telones", la genuina escuela mexicana de torear se españolizó de tal y definitiva manera, que se nos quedaba ya sepultado en el recuerdo el vistoso estilo de ultramar.

Pero no fue el milimétrico bote que Alejandro Silveti le pegó al toro lo que me impactó. Aquel situado en la boca de riego, este en las tablas por el "8", sincronizado el físico con los cables pelados de los nervios, quieto, sin mover el hombre un músculo, con unos conocimientos de terrenos apelotantes, aunque mi revelación my way no había llegado todavía:
joder,
este tío es una baguette,
se me cruzó un pensamiento por el estómago.

Sino que la revelación propiamente dicha se produjo cuando Alejandro se puso a torear con la muleta. Muy aseadamente, por cierto, pero, sorpresa, con exacto toque de cintura (lo que los aficionados de allá llaman acochambadito no más) que tantas imágenes trajo de repente a mi cabeza de Silverio Pérez, en acción con el toro Tanguito, y otros faraones de la época.

Por entonces yo curraba en una fenecida revista taurina que se llamaba "Tendido Alto", chef Bernardo Prado, al que le comí el tarro para que me permitiera hacerle la entrevista semanal que firmaba una con un personaje relevante del toro mano a mano.
- Pero tú crees que este Silveti tiene algo que contar, pero sí aquí no lo conoce nadie.
- Mira, Bernardo, yo le hago la entrevista y se acabó.

Concerté con el torero una cita para pocos días después en el hotel Victoria, después de comer, a la hora justa del café. Siempre que he hecho entrevistas y he hecho cientos pues se trata de mi género favorito, he procurado empaparme acerca de la procedencia de la personalidad con la que voy a conversar.

Este hombre es una mina que me ha llovido del cielo a mí, qué bicoca, iba trillando en el Metro, pues entonces andaba escribiendo algunos ensayitos sobre Silverio, que conservo inéditos por ahora. O sea, que voy camino de conocer a un nieto de don Juan Silveti, o sea que me espera el nieto del Tigre de Guanajuato, aquel coloso que a su muerte contaba en el cuerpo con una nómina aproximada de treinta cornadas gravísimas, cuatro tiros a dar, diez puñaladas y una cantidad de cates tan importantes, que no se han podido calcular. O sea, ¿que estoy citada con un torero mexicano nieto de aquel torero mexicano que inspiró el "Juan Charrasqueado"...
ahí va, qué fuerte, esto sólo me puede ocurrir a mí.

El encuentro fue cordialísimo, prolongado, pues yo había prometido a Chiqui Buades telefonearle para que cenáramos con Jorge Laverón y el rockabilly Paco Águila, y conseguí convencerle para encontrarnos a tiro de piedra, concretamente en "La Venencia", en la calle Echegaray. Alejandro Silveti es un fraile de cuando los frailes eran frailes, vegetariano absoluto, un predicador de la verdad que predica con el ejemplo, un hombre puro y cristalino, le miro y parece que estoy viendo a un santo. Un poco machista para mi gusto, pero es que creo que allá en el rancho grande en este sentido, tiran bombas.

Alejandro comenzó a aprender a andar, debido a sus constantes inmovilizaciones como consecuencia de una enfermedad osea que sufrió en la infancia, a los doce años de edad. Así que la postración le llevó a ser un niño de estudios, consiguiendo licenciarse en Arquitectura por la universidad del DF con excelentes notas, cuando aún era muy joven. Arquitecto en ejercicio, llegó a construir muchísimos proyectos, incluso uno de los espacios culturales más representativos de Morelia lleva su firma. Casado muy requeteburguesamente y con dos hijos, una tarde viendo torear a Valiente Arellano decidió dejarlo todo y probar fortuna frente al toro.

Ay, Valente Arellano, nuestro James Dean, no dejen de pasar la oportunidad para dedicarle unos minutos a su biografía acudiendo a cualquier fuente.

Total, que nos despedimos, salí del Victoria y crucé la plaza de Santa Ana con un solo trole-trole zumbándome como un moscón: ¡bua!, a este galgo en cuanto salga del hotel y pise la acera, le randan los lobos taurinos de los alrededores los pocos pesos, o muchos, que pueda traer. Seguro que el galgo tiene que volver al andamio, pelado, como dios pintó a Perico.
Buena chica que soy, cuando llegué a "La Venencia" para reunirme con mis amigos se me ocurrió proponerles que le ayudáramos, y cuando Alejandro se fue de aquí era un miembro más de nuestro grupo de fijos, sin haberse interrumpido jamás las relaciones desde entonces.

Alejandro ha estado en España durante la feria de Sevilla y ha pasado por Madrid a su regreso. Tras verse obligado a intentar olvidar el doloroso trance de la muerte de un hijo veinteañero en accidente de tráfico, más el suicidio de su querido hermano David al no poder superar el rey una depresión muy dolorosa para toda su gente, que le acechó.

Pero la vida sigue y con Alejandro, que ha venido acompañado por su esposa y por su papá, ha viajado una buena noticia. Diego Silveti, hijo de David Silveti, nieto de Juanito Silveti y bisnieto de Juan Silveti, vendrá a formarse en España como torero porque quiere llegar a ser una figura grande. Por lo cual, estaríamos ante la más antigua dinastía conocida, junto con la de los Litri, pues serían cuatro generaciones seguidas, sin interrupción, las que los Silveti han tenido colocado su nombre en las fachadas de las plazas de medio mundo.

Es decir, esta familia tiene presencia activa en el toreo desde principios del siglo XX hasta nuestros días, luego la Historia, impepinablemente, pasa por ellos. Es debido a esta valiosa circunstancia por lo que he escogido a mi cuate para que sea el personaje recurrente a la hora de compartir con ustedes mi macarrónicos conocimientos sobre la escuela más romántica de torear que conocieron los tiempos.
Vamos a ver como se me da la cosa.

lunes, 21 de abril de 2008

Alejandro Silveti

Sólo para aprendices


Está el machismo haciendo estragos en la actual sociedad española. Vuelve el fantasma de la misoginia feroz, galopante, resulta un brote tan inesperado y alarmante, que bien pudiera tratarse de un planificado retroceso a los siniestros tiempos franquistas, cuando nosotras no teníamos siquiera derecho a tener una cuenta corriente a nuestro nombre, sin el permiso del varón.
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A prepararse tocan, queridas mías, ya podemos estar dispuestas a echar el resto en nuestras actividades el doble del doble, o sea, el doble de lo que venimos haciendo, y a no permitirle ni tantito así al que se pase, caiga quien caiga y como caiga.
Me gustaría que este blog, además de para lo que se montó, sirviera para conciliar a hombres y mujeres aficionados y de vez en cuando hablar de toros con libertad. Fin ya, señores con corazón, háganme caso, porque serían ustedes los más dañados si acaso consiguieran tener amordazada y en vía muerta a una parte de nosotros mismos con la que la naturaleza nos dotó para que la existencia fuera más o menos llevadera. Que se nos deje hablar, quejarnos, interpreten nuestro grito que sale de los adrentos lo mismo que nosotros llevamos interprentado a lo largo de la historia el suyo. Un parón, el de Villalta si es preciso, don Nicanor, porque es ahí donde reside el misterio del por qué la mujer conoce más la forma de actuar del hombre, que el hombre la de la mujer.
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Chsss, un momento, listo, que este post no es un alegato feminista -que lo mismo soy yo mucho más "tío" que tú- es una llamada desde la otra orilla navalonera. Un intento de igualdad en la reunión, pues bastaría con que se pudieran los hombres que nos visitan en nuestra piel, para que llegaran a comprender lo que se pretende conseguir para la sana convivencia del blog.
Pero para lograr habitar aquí atendiendo a estas propuestas mías, es imprescindible que ustedes tengan en cuenta nuestra sicología, la sicología femenina, y no quiero acudir a esa bobada del "no es lo mismo ser continente que contenido", pero acudo.
También en este aspecto nosotras les llevamos ventajas a ustedes, no en vano desde que el mundo es mundo nuestro papel ha sido únicamente el de escucharles, sin piar, lo que nos ha reportado un profundo conocimiento de la manera de actuar masculina. Hemos sido madres, hijas, hermanas, amantes, esposas, enfermeras, confesoras, paños de lágrima, muleta para el toreo cotidiano que impone el día a día, siervas, esclavas, hemos sido hasta prostitutas.
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Y es en nuestra capacidad de pensar con la cabeza de un hombre y actuar como mujeres mientras un hombre es incapaz de situarse mentalmente en nuestro caso, donde a mi entender reside ese atávico peligro que algunos nos viene achacando desde antiguo. No les quepa duda, muchachos, si una mujer se propone en serio y sin distraerse un milímetro destruir a un hombre, estén seguros de que en un porcentaje alto lo conseguirá sin duda. La inversa no la tengo yo tan clara. Personalizo, que estoy en mi derecho de personalizar y eso no es delito ninguno, enteraros de una vez beatillos varios y acudo al genio Umbral en mi defensa, que nos dejó escrito lo siguiente, "las novias o se convierten en santas esposas, o son un peligro", pues eso, querido Paco, no veas si chanabas tú, maestro.
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Me he escrito esta sábana del tirón para que no se pierda nadie la entrada que se ha currado esta mañana Beta acerca de la sicología femenina. Aconsejo que al que le interese el tema se pase por allí, los otros que se apliquen una sobredosis de cuernos pochos a mi salud como todo alimento para el alma.
Extraordinaria escritora, inteligente mujer, Beta es una joven culta, guapa, libre, de hoy día, encantadora y educadísima, y en la entrada última de su blog da una lección para aprendices deseosos de saber.

domingo, 20 de abril de 2008

Atención, atención

A ver, se llama la atención a los de la suerte de varas zaragozana:
esta tarde se ha matado un toro en la plaza de Madrid desde el caballo, como lo oyen, simplemente, y hagan algo ahora que se van a reunir ustedes, en cuyas manos encomendamos nuestros espíritus impuros y en ellas confiamos.

Me refiero concretamente al asesinato perpetrado contra el tercero de la corrida de este domingo de abril, de la ganadería de Julio de la Puerta, dio 517 kilos, negro, de nombre Cortijero.
Que no se ha debido el crimen a otra cosa que a las evidentes deficiencias de un picador a la hora de saber montar, nulas, un saco de patatas encima del penco el hombre, el numerito corriente, la desesperación, la acorazada de picar vidaliana campando a sus anchas.

Aclaración: Soy de esos aficionados madrileños que no se fían nada, en absoluto, de los datos que ofrece el programa de mano. Por tanto, lo consulto poco, así que copio en esta ocasión textual sin responsabilizárme de la información. El matarife con castoreño y chaleco de oro al que me refiero no es otro que el picador de turno José Chacón.

Pepecarlos, new look


sábado, 19 de abril de 2008

Adiós

Hoy sábado, 19 de abril, han sido incinerados los restos mortales de Luis García Barrios, que falleció durante la tarde de ayer en la capital víctima de un cáncer.

Popularísimo aficionado venteño que ejerció labores informativas en el diario ABC, la agencia EFE y el semanario Aplausos entre otros medios escritos, Luis García, del barrio de Pardiñas, había nacido en Madrid el 5 de mayo de 1940. Ingeniero técnico de profesión, intentó ser torero en su juventud llegando a debutar con caballos en la arrabalera plaza de Carabanchel, anunciándose en el cartel como Luisito Barrios.
Mi pésame con un abrazo para su familia, especialmente para sus dos hijos, y un recuerdo para aquel compañero con el que codo con codo pasé tantas ferias de septiembre en La Gaceta de Salamanca, que se nos ha ido.

Sin título

(ilustración, Lola)

jueves, 17 de abril de 2008

Taurinos, taurinillos y taurineadores

Unanimidad: todos estamos de acuerdo con que la Fiesta en Francia funciona de maravilla. Ni parecida a la merienda de negros en la que se ha convertido al sur de los montes Pirineos, y todos estamos de acuerdo así mismo en que en breve tendremos que emigrar a las Galias cuando queramos ver el espectáculo en su esencia. ¿Cómo es posible esto, si los protagonistas son los mismos?

O sea que mientras en un país tanto toreros, ganaderos y empresarios cuidan al máximo todo lo que tenga que ver con las corridas de toros, esos mismos toreros, ganaderos y empresarios campan a sus anchas por la península pulverizando un mercado que en breve será ruinoso. La explicación a fenómeno tan llamativo creo yo que reside en la postura de la afición francesa comparada con la española. Mientras allí lo prioritario es la defensa a ultranza de todo lo relacionado con el toreo en su conjunto, exigiendo integridad hecho el público una piña, aquí la afición se dedica a propagar rencillas entre unos y otros con el consiguiente regocijo para todos aquellos tunantes que viven a costa de sacarles el dinero, dándoles a cambio un espectáculo basura.

Desde que estoy en la red mi decepción en este sentido es total, entré a participar en este medio aportando desinteresadamente mi granito de arena para ayudar a la depuración de lo que ha sido el motivo de mi vida, y, tras tres meses con el blog abierto, aquella esperanza inicial creyendo que ustedes serían los salvadores de una situación que considero terminal, se ha convertido en un pesimismo que no soy capaz de quitármelo de encima.

Sí, ya sabemos que la culpa es de los taurinos, taurinillos y taurineadores españoles, ya digo, los mismos que organizan las ferias de Francia, pero ahí se atasca toda postura reivindicativa acusándose unos aficionados a otros de verdaderas herejías, tirándose a matar, sembrando el odio entre ellos, que a mí en mucho casos me ruborizan hasta el punto de que empiezo a renegar de algunos nombres.

Vamos a ver si nos aclaramos, ¿quienes son los taurinos? ¿Los taurinos somos todos los profesionales que con mejor o peor fortuna formamos parte del staff? ¿Todos? Es decir, que tan taurino es Pedrito Balañá, que abomina y cuando te lo encuentras sólo te habla de libros y de ópera, como el oscuro Teodorito Matilla. Tan taurino es Frascuelo (un besazo desde "depezón", Frascu) como Javier Conde, el ganadero Fernando Zalduendo es tan taurino como el recién desaparecido Toño Peláez Lamamié de Clairac, tan taurino es Javier Villán como el inefable Carlos Ruiz de Villasuso.

Por favor, que ya somos mayorcitos, no hagan ustedes el ridículo de esta manera. ¿O será que los taurinos son los profesionales del toro que se relacionan con los demás, no conmigo, y no son taurinos aquellos que se relacionan con nosotros? Porque no entiendo yo qué diferencia inmoral puede existir, a no ser la envidia, en que uno se tome un par de tragos con José Tomás o a que se vaya de comilona a Trujillo con mi querido amigo Adolfo Martín.

No se líen, entre los profesionales del toro también existen las personas honestas, las menos, pero haberlas haylas. Estas personas, se trate de matadores de toros, ganaderos o periodistas -en el empresariado se da menos- somos aquellas a las que los corrompidos del poder nos tienen relegadas y, con mucho mas mérito y talento en la mayoría de los casos, nos tenemos que conformar con las migajas que genera una industria del ocio que en otras manos sería próspera para cualquiera y que bajo el control de cuatro mafiosos comienza a tambalearse.

Conozco y me trato con matadores de toros que sufren o han sufrido veto, hable, señor Paco Esplá, ganaderos que no venden un pitón y se tienen que comer las camadas con patatas, periodistas jóvenes con mandíbula para pegarle un bocao a esto y, sin embargo, ahí los tenemos buscándose la vida en otros menesteres porque de aquí se les echó, sí, por parte de algún rimbombante aficionado también, en cuanto asomaron la gaita y comenzaron a coger nombre.

Pues bien, esta gente de la que hablo, entre los cuales obviamente me encuentro, repito, tanto matadores como ganaderos como periodistas, en cuanto la afición se propusiera y lograra un alzamiento, estarían completamente de parte de ella. Seguramente achantados al principio, pues en las interioridades de la Fiesta los rebeldes estamos señalados y cualquier desacato se paga caro, pero a medida que fuera cuajando una revolución en toda regla estoy segura de que públicamente apoyarían cualquier motín.

Lógicamente, pues son ellos los principales afectados, las verdaderas víctimas. Es en estos profesionales en los que se ceba tan injusto y tremendo desequilibrio, ellos son los más interesados en relegar a una serie de personajes a favor de que los mandos los tomen otros, que vinieran a resolver situaciones laborales que todos padecen con aguerrido silencio.

Así que ya saben, los taurinos, taurinillos y taurinadores, son los mismos aquí que en Francia, la que no es la misma es la catadura de los aficionados. Esto y un ruego, cuando se hable de taurinos vamos a ver si somos capaces de matizar el término en beneficio de todos. Gracias.

martes, 15 de abril de 2008

Recomendación

Debido a mis limitaciones técnicas con este medio y comunicando que todavía no sé hacer eso del "copiar y pegar", pongo este aviso con una recomendación:
visiten el blog de José María Martínez, creo que es un aficionado sevillano, que está enlazado desde este.

Se ruega la lectura del post "Las corridas de toros. Necesidad de una defensa activa" y una reacción conjunta al respecto. Cualquier cosa menos quedarnos con los brazos cruzados ante la grave situación en que se encuentra la Fiesta, que se acaba, ahora sí, y eso no lo debemos permitir ya que ha sido el sentimiento más arraigado en la vida de muchos de nosotros, desde que nacimos.