domingo, 13 de abril de 2008

La pincelada currita (preguntas)

Visto lo sucedido en la Maestranza durante la feria de Sevilla de 2008 y a falta de la corrida de Miura de esta tarde, muladar famoso el de Zahariche, convendría que la afición, exclusivamente el público que pasa por taquilla, comenzara oficialmente a pedir responsabilidades a los autores de unos hechos que perjudican a todo un pueblo.

¿Es la Fiesta un bien común? Si.
¿Estamos obligados a proteger los bienes comunes poniendo todos los medios a nuestro alcance para su conservación? Sí.
Teniendo en cuenta que la Fiesta es un tesoro cultural de un valor incalculable para la humanidad entera, ¿aquellos que la están pulverizando incurrirían en delito si se les denunciara en un Juzgado como autores de un atentado al Patrimonio Nacional?

Porque usted o yo cogemos una porra y le pegamos un palo a un retablo de la catedral de Salamanca, saltan astillas, y nos cae un marrón que bien podría ser causa de talego. ¿Es acaso menos tesoro la Fiesta que La Piedad de Miguel Ángel? Pues a un venao le cayó la del pulpo por martillear el mármol y partirle la nariz a la figura femenina de tan universal grupo escultórico.

Pues eso, que en cuanto un aficionado denuncie en comisaría un delito semejante como el que una serie de desalmados está cometiendo en nuestra jeta, lo mismo comenzaban a aclararse las cosas.
Eso, o quemar las plazas.

sábado, 12 de abril de 2008

La pincelada currita (Gadgets de secano)

Había pensado pasar olímpicamente de este asunto policiaco que nos ha amenizado días pasados, en el que como toda aportación para el bien del aficionado un célebre investigador privado, defensor de la Fiesta íntegra, hace públicos los inviolables expedientes clínicos de algún aficionado que otro.

Qué vergüenza, el toreo se acaba, ahora sí, la afición más piante está podrida, como los toros de Juan Pedro, y pierde todo poder moral para exigirle a nadie una conducta sin mácula. Me figuro cómo se estarán tronchando los taurinos entre ellos, locos por lanzar a la cara de estos impresentables sus garbanceros chanchullos, como si se tratara de una pegajosa tarta de natanueces.

Para empezar, una aclaración confidencial. Soy un ser que desconoce el territorio de la doble moral. No por virtud, sino porque no me divierte hacer las cosas a escondidas, a mí me gusta provocar, a la fiera del Poder sobre todo. Tanto, que de nacer varón pueden estar seguros que una hubiera intentado ser torero. La provocación absoluta, je, toro, el gran desafío que al hombre le ha otorgado la naturaleza.

Quiero que se sepa que sí, que efectivamente mi nombre está siendo sacado a relucir con muy mal estilo en algunas dehesas del campo bravo por parte de gente que no me conoce de nada, vamos, que no me ha visto jamás y con la cual no he cruzado hasta el momento una sola palabra. No me lo invento, tengo dos llamadas de dos profesionales que así me lo hacen saber y que si me dieran permiso, los editaría aquí. Advierto que cuando digo profesionales, deben considerar que yo cuando hablo así de tapadito me puedo estar refiriendo desde al titular de la ganadería al más desconocido de los pigorros. A uno de estos dos caballeros, que me manda el recado a través de terceros, no he tenido el gusto de saludar nunca, por lo que la amabilidad que ha tenido este señor conmigo al prevenirme tiene doble mérito, y mi agradecimiento será eterno.

Lo irritante es lo de mi otro informador, na, que llegan los catetos y se ponen a sacudir delante de alguien, presente, sin tener en cuenta que la familia de ese "alguien" y la de servidora tienen una buenísima relación desde hace ya tres generaciones. No me da ningún tipo de detalles mi querido amigo que es un tipo reservado, sólo me orienta, y, como le conozco desde que éramos niños, me dispongo a imaginar la escena. Cuco el tío, listo como el hambre, acelerando las ignorantes lenguas que no podían calibrar los tarados cerebros propietarios de esas lenguas -¡quién lo diría!- que estaban atentando contra mi persona como aquel que dice en mi propia casa.

Vaticinio: me apuesto el cuello que de aquí al otoño que viene a determinados ejemplares se les va a negar la entrada en alguna finca. Tanto de Salamanca (mi zona) como de Extremadura (mi zona también) así como en la dehesa de Andalucía, que conozco menos. Que es lo que tenía que hacer la totalidad de los criadores y aprovecho para decirlo, convirtiendo los volquetes en chatarra, y mandando a tomar vientos a tanto pesao. ¿Cúando se ha visto esos turísticos safaris por entre los toros? Por Dios, pero si el toro no debe conocer hasta su salto a la arena otros elementos que no sean los de su propio hábitat...

¿Pero cómo habrá tanto panolis? ¿Qué se cree esta gente que la gente de campo nos hemos caído de un guindo? Secretos ganaderos que atraviesan lindes, mensajeros estúpidos que portan información exclusiva de un encinar a otro, tontos útiles, hombritos que son despreciados en su propia jeta con cruel descaro, alcahuetes, escleróticos que se pasean entre las camadas como por el zoo y cualquier día vamos a tener un disgusto.

Para finalizar, me dirijo a un Anónimo que dice ser lector fijo de este blog para agradecerle una carta en la que me aconseja que esté tranquila en estos momentos. Pero, querido amigo sin nombre, aquí no nos interesa a nadie que determinado ciudadano esté entrampado, ni que otro sea un putero, ni el que el de más allá tenga una situación familiar inestable, ni mucho menos nos interesan los vicios ajenos porque aquí se entiende que ya somos mayorcitos y nadie está libre de pecado.
Amén.

viernes, 11 de abril de 2008

La pincelada currita (un borrón)

Pienso que a partir de la corrida de Parladé lidiada el otro día en la Maestranza a más de uno se le ha ido la almendra, la verdad, de lo contrario no entiendo como gente adulta puede hacer el ridículo de esta manera.

Lo mío es peor, no crean, yo tengo un rebote tan monumental que estoy a punto de reventar y no sé si llegaré a San Isidro en condiciones óptimas de salud como para tragarme un serial de la intensidad de la feria de Madrid. Miren, es que me nombran en estos momentos a Juan Pedro y me pongo como una moto, fuera de mí, a punto de que me dé un yuyu, así que la gente que me rodea ha decidido que todo lo que tenga que ver con asuntos del cuerno sea quitado de mi vista en prevención, y me llevan al teatro por las noches para que me entretenga, y no me dejan pensar, no sea que una cometa un desatino de proporciones desconocidas de una puta vez. Eso sí, esta mañana limpiando el polvo eres de la librería de mi estudio he encontrado una nota en la que pone a mano: "recuerda que un día me dijiste que en Jerez sólo se puede ser toro, caballo o Domecq".

De lo que pasó ayer en la plaza de Sevilla, de la puñalada trapera que se le asestó a la Fiesta con las cámaras de televisión por testigo, no puedo decir ni media palabra. Y no hablo porque no entiendo nada de lo que ocurrió, se me escapan datos, hay algo que no pillo. Sé que existe algo oculto a lo que no llego, y, como no creo a nadie, todos los que formaron parte de ese show son para mí los culpables de lo ocurrido. Toreros sin mando, para haber cogido esta mañana los toreros, todos, un micrófono y haber puesto España boca abajo... toreros de hoy: sois más flojos que el tabaco de Holanda, que dicen en Cai.


¿Se contó con el ganadero? ¿cual fue la postura real del empresario? ¿que sucedió en los despachos policiales en los diez minutos durante los que el festejo estuvo aplazado? ¿Traicionaron al presidente? Porque lo que no me creo yo es que todo un señor representante de la ley como debe ser don Antonio Pulido, un ciudadano obligado a mantener el orden, forme el gazpacho que formó en poco rato. Jugándose su prestigio, saliendo del Palco a escobazos, lo más seguro que recluido hoy sin atreverse a poner un pie en una calle de Sevilla, avergonzado, todo esto porque los metereólogos le informaron que venía una nube con descarga.

No es que aplazara, suspendiera, lloviera, hiciera sol, viento, estuviera el piso como una pista o no, el nudo de la trama reside en saber el por qué un hombre, sabiendo las consecuencias que acarrearía su decisión, no respetó la media hora de tregua y resolvió el asunto incumpliendo el pacto y tirando por tierra la palabra dada. ¿Qué pasó para que esto ocurriera?

Luz y taquígrafos, señores taurinos, queremos saber, hablen y no se hagan los suecos como de costumbre, que la Fiesta no es de ustedes, que la Fiesta le pertenece a un pueblo que la supo conservar y mantener y que dio muchas vidas a cambio por conseguirlo.

Y luego el público, esa entidad amorfa a la que le vienen sacando la cartera por sistema cuatro tunantes, y es que ni pía. Nada, que te randan el dinero que da gusto, guardas silencio, oú, y te vuelves tan contento para casa comentando con la percotis lo guapa que estaba esa tarde la plasa con la luz entre dos aguas, que es que no se pué aguntá, txikiyo.

Habla Leonardo


jueves, 10 de abril de 2008

Una anécdota

La anécdota de hoy la recoge Carmen Esteban en un pasaje de su libro "Lupe, el Sino de Manolete", al tratar la histórica manía que le profesaba el Monstruo de Córdoba a su odiado pariente Rafael Guerra, El Guerra, o Guerrita, y dice así:

"Con las mujeres tampoco El Guerra debió ser un semental llevadero. Se cuenta que una condesa se encaprichó del recio maestro un verano de furor -todo un clásico, como se sabe, el que las aristócratas se sientan especialmente atraídas por los coletas de fama- pero no encontraba la buena señora la forma de llevárselo al huerto. Así que la dama, lista y con poderío, convocó unas tertulias entre amigos al atardecer, tras la siesta, en el fresquito patio andaluz de su palacete e invitó a ellas a los más granado de la sociedad cordobesa.

Cuca, además, la condesa se rodeó de una corte de fieles en el papel de cómplices para conquistar el corazón del torero, asegurándole la corte y dando su palabra de honor, cobistas, de que contara con la presencia de El Guerra, que se lo traerían en bandeja, que eso estaba hecho, que El Guerra caería rendido rápido a sus nobles pies. Sí, sí, todo lo compiches que se quiera, pero allí se presentaba todas las tardes Rafael haciendo sonar los doblones de oro que le cruzaban el pecho de su chaleco y, pasao de lances galantes, se sentaba en una butaca del corro siempre enfrente de la anfitriona, encendía su cigarro puro y no decía ni mu se hablara de lo que se hablara.

La frustración de aquella impaciente mujer, loca por rematar la faena, iba en aumento, y El Guerra sin dar señales óptimas de que el revolcón pudiera producirse. Callado, siempre callado, mirando en silencio el habano que le humeaba entre los dedos, sin inmutarse, se mostraba como ausente mientras el cálido verano avanzaba sin remedio. ¿Solución? La más simple de todas las barajadas: dejar a los dos solos como a dos toros de muerte, y que se buscaran la vida. Así que los aduladores de la condesa decidieron tenderle una trampa a Guerrita para que cayera en brazos de la señora de una vez.

Dicho y hecho. Una de aquellas tardes con todo bajo control y la velada en marcha, uno de los presentes salió por una puerta, tras excusarse, porque tenía que hacer un recado urgente y se acaba de acordar. Otro, por otra, pues coincidía a esa misma hora una cita concertada de antemano con una amigo en la estación de tren, y alguna comadre contribuyó haciéndose la mareada y tomar las de Villadiego a todo meter.

Solos los dos cara a cara, la condesa le preguntó al torero:
- ¿Usted no dice nada, Rafael?
- Zi, eznúate".

"Lupe, el Sino de Manolete", Espasa 2007, autora Carmen Esteban.

Sin título


miércoles, 9 de abril de 2008

Dedicado a José Tomás




"Entre dimes y diretes,
canales plus, mentideros
y reventas,
isidros y Manoletes
vuelve el rey de los toreros
a Las Ventas.

Capaz de adornar el reto
con la cátedra apretándose
los machos,
perdiéndoles el respeto
a los bueyes de Guisando
en los despachos.

Atornillado en la arena
del alma sus zapatillas
con albero,
jugándose la safena
lo que pide es calderilla
no dinero.

Como disparan con bala
contra el cetro conseguido
en buena lid,
Galapagar se acicala
al run run de los tendidos
de Madrid.

Desde el siete a los claveles
del Palace a la buhardilla
de San Blas,
la tarde huele a caireles
y a seda de taleguilla,
de Tomás".

Nuevas chuflillas a Tomás (Joaquín Sabina)

Alzo mi femenino grito


martes, 8 de abril de 2008

La pincelada currita (de cal para el ganadero)

Hoy no íbamos a tener la pinselá pues, acompañada por MUCHOCAFRE, viajaría una a Sevilla para ver lo que consideré el cartel de la feria: toros de Lorenzo Fraile, de Salamanca, para Juan Bautista, El Cid y Talavante. Pero avisaron anoche para que no nos pusiéramos en camino pues venía una nube por Huelva, fría, negra, como una piedra, y el festejo de hoy tenía todas las posibilidades para suspenderse.

Hogar, dulce hogar, y aquí ando trabajando sin que deje de acudirme una cuestión a la cabeza, que traslado a ustedes. Lo suyo sería conocer cuánto ha cobrado Juan Pedro Domecq por un lote de tres corridas a lidiar en la Real Maestranza. Los ganaderos, que alguno pasa por aquí, saben perfectamente de lo que hablo. Lanzo una pregunta al aire como la que lanza una flecha envenenada, ¿cuánto le ha liquidado Eduardo Canorea a Juan Pedro Domeq por dieciocho toros enfermizos?

lunes, 7 de abril de 2008

Alzo mi femenino grito


La pincelada currita (a la afición)

Ole, ole y ole, salté cuando vi como iba el trazo de un molinete excelso, andándole al toro, rebujao el torero, roto Morante, "marca Jerez, ¡gloria al Paula!, ole", apostillé.

"Eso es más bien marca Triana", replicó mi invitado, un santón que pasa las tardes televisivas en casa, mucho más sabio el viejo aficionado que una, de aquí a Lima.

Pero teníamos razón los dos, lo discutimos y a esa conclusión llegamos sin discrepancias. Morante de la Puebla me recordó en mucho pasajes de su actuación ayer en La Maestraza al chamán gitano que fue su apoderado, en muchos, sin reparar una con la cosa de la inmediatez mental, en que Rafaé es el cabo suelto más puro del genuino belmontismo. Lógicamente, pues, cuando al anciano Pasmo le acudían los fantasmas a su cabeza y le daba por acariciar el revolver que siempre llevaba en el bolsillo, antes del tiro de gracia, solía llamar a Rafael de Paula para verlos torear: Belmonte-Paula-Morante, que incluso rima, quinquillero-gitano-payo, ahí está resumida toda la escuela fragüera de torear.

Lo que pasa es que a la paella de arena sevillana saltaron esta tarde seis novillos, afeitados, sin cara ni culo, sin cuajo, seis becerros inofensivos de Parladé que convirtieron el festejo en un fiasco. La suversión consumada en nuestra jeta, seis tontos ejemplares, mansos, descastados, impresentables para una plaza de primera, seis monas, mientras en la novillada de El Serrano de hace unos días a un debutante, José Luis Rodríguez, se le obligó a pechar con un novillo que era el padre de la corrida de Juan Pedrito que comentamos.

Pero que nadie olvide que hoy se habla de Morante en todos los círculos, de su toreo primoroso, de su pureza, de su ortodoxia al tirarse a matar apuntando siempre arriba en tiempos de asesinos bajonazos, sin aliviarse en ninguna ocasión buscando los blandos. Que tampoco se olvide nadie que la afición presente, no la televisiva, vibró con el de La Puebla del Río durante muchos pasajes de su primera actuación en Sevilla, salían los olés de los tendidos, roncos, y no creo yo con autoridad suficiente a esos aficionados instalados en barrera de salón, entre los cuales me encuentro, para descalificar a uno de los públicos más exquisitos de la geografía del toro.

Aquí está el meollo, pues el espectáculo que vimos fue aprobado por la afición y contra esto no cabe pelea ninguna. Sí cabe, ponernos a pensar en la Fiesta que queremos: o lo visto ayer, o lo visto el día de Victorino Martín con un Pepín Liria arrebatador. ¿O podrían convivir ambas fórmulas sin molestarse una a otra, sino potenciándose? ¿Quien tiene aquí la razón? Los aficionados que exigimos un toro íntegro para empezar a hablar -chico o grande el toro, pero moviéndose- o los aficionados que entienden que torear es una representación escénica arriesgada, muy arriesgada, la más arriesgada de todas las danzas, en la que los cánones no son otros que los del ballet clásico y, siendo cumplidos por la creación estética del torero, todo lo demás es secundario.

Es la afición la que tiene la palabra, pero la afición o la tenemos enganchada al ¡Hola! y se cerebra cantidad el que Adriana Carolina Herrera esté embarazada de su tercer Litri, o bien anda desperdiciando pólvora en acribillarse entre ella sin norte. ¡Qué vergüenza!, amigos, pues el único objetivo de determinados aficionados que van de íntegros no es otro que crear discordia para salvaguardar su desmesurado protagonismo, dividir para seguir en el machito, con lo cual no les queda otro remedio que verse ahorcados por su propia soga. Por rencillas idiotas procuran ocultar los nombres de determinados articulista libres de toda sospecha, que nos estamos asomando para su sorpresa al minado campo de los blogosfera, combativos, dispuestos a desenmascarar a tanto buitre, sea de oro, de plata, de bronce o de latón.

Personalizo, aunque me daría igual si el ninguneo se cebara con otra persona y sin entrar en la cuestión de lleno y de momento, voy y denuncio irregularidades. Miren, servidora está anunciada para una conferencia que versará sobre Manolete, genio y figura, habiendo sido contratada por la Diputación de Zaragoza para ese ciclo que ya está adelantado en la web, lugar Palacio de Sástago de la capital maña, y que la entidad de Aragón le dedicará al Monstruo de Córdoba durante los meses de abril y mayo.

Ja, ja y ja... por una fiesta íntegra, ¿pueden los corruptos ser los abanderados de la anticorrupción?