domingo, 6 de enero de 2008

Mucha suerte, Morante



Me acaban de llamar desde México y aseguran que hay muy buen ambiente para la reaparición de Morante, comparado con la nula respuesta de público en los festejos de estos días atrás programados en la histórica plaza capitalina, hoy arrumbada, tras el paso por ella en calidad de empresario del corrupto doctor Rafael Herrerías. Reaparición que está a punto de producirse en el ruedo de la Monumental de Insurgentes, mano a mano con el Pana, un espejismo como otro cualquiera que tiene encandilada a la afición española.
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Mucha suerte le deseo al gran torero de la Puebla, que puede poner la temporada española al rojo vivo, nada más que con las veinticinco tardes en las que piensa vestirse de luces. Torero de partidario, rara avis en esta época, pasión recuperada, de esos artistas a los que va a seguir de plaza en plaza todo tipo de admiradores, incluida mi persona.
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Me encanta la foto de José Antonio con la que ilustro este post. Sus hechuras, tan lejanas del torero body maniquí, solo, de espaldas, caminando hacia adelante con la arena como telón de fondo. Se le nota relajado al caminar y lleva la montera puesta. Pero lo verdaderamente inigmático de la imagen es el capote negro, bordado en negro, en el que va liao.´Podría ser de su propiedad, o sea, hecho para él por encargo al sastre, pero también podría tratarse de aquella mítica prenda que Joselito el Gallo se mandó confeccionar -en señal de luto- a la muerte de su querida madre, la señá Grabiela.
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Capote de paseo que tiene leyenda propia ganada a pulso. Lo lució Antonio Bienvenida en la plaza de Carabanchel el día su retirada del toreo, pues lo había recibido en depósito por parte de su propietario Bernardo Muñoz, "Carnicerito de Málaga", y, se cuenta, que una vez saldada la deuda, el hijo del Papa Negro siempre se negó a devolvérselo a su verdadero dueño. Actualmente el capote catafalco es propiedad de Rafael de Paula, yerno de Bernardo, padre de Marina, su esposa. Que volvió al baul del gitano de Jerez aquella tarde en que lo sacó Bienvenida, con Curro Romero y el propio Rafael, que mondó a sus dos maestros. La misma tarde en la que el chamán bordó aquel toro de Fermín Bohórquez que dio origen a la "Música callada del toreo".

1 comentario:

Noelia Jiménez dijo...

Desconocía la historia de aquel capote. Es usted un libro abierto, señora condesa.