miércoles, 20 de febrero de 2008

Ganaderos

No entiendo el por qué los ganaderos de bravo, salvo excepciones, los Martín a la cabeza, no se hacen los amos del toreo y sacan pecho en los salones como propietarios del factor fundamental de un espectáculo que es imposible organizar sin contar con ellos. No digo que los ganaderos, como representantes del animal, sean los protagonistas de la Fiesta. Que ahí está el hombre, el torero, y donde está el hombre siempre tiene primacía sobre cualquier otro ser vivo de la naturaleza. Es la inteligencia la que manda, la que nos da en la evolución el principal papel con capacidad para imponernos a las especies inferiores, lo que nos compromete a respetarlas, cuidarlas y no manipularlas. Pero tampoco veo yo tan claro que el maestro toreador sea protagonista de nada, cuando necesita obligatoriamente contar con una materia prima muy determinada, viva, luego si se necesita viva el toro no es una caja de pescao para arrastrarlo por los suelos, ni tiene por que ser víctima de todas las perrerías que se le vienen realizando, progresivamente, desde que se tienen noticias.
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Materia prima que tiene reacciones, y reacciones basadas en defender su territorio, dotado el toro con capacidad como para matar a todo aquel valiente que intente profanarlo. Algo parecido a la defensa del ultrajado honor entre personas (al que le quede honor) que ahí ya es que te han hurgado en la fibra y no tienes más remedio que pegarle una embestida al bulto de la vida, con la sana intención de pegarle una corná a todo aquel que se pase de la raya. Bua, ¡el honor!, si eso ya no se lleva, ¿de qué estará hablando esta tarde la condesa? Si ahora se debe ser ciudadano corresto y todo lo que tenga que ver con una arrancada a tiempo cuando notas que te han tocado los pergolatos, está mal visto en la paya aldea global, descerebrada y sin memoria.
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No le den más vueltas, el toro de casta en estos tiempos se encuentra exactamente en el mismo estado en que se encuentra el hombre, en decadencia, cunde el manso, y el metrosexual, y el sarasa, y hoy para echarte a la cara a un tío, o a un toro, te tienes que exiliar en las capeas de la reserva norte de Extremadura si quieres volver a tener contacto con aquello que desde la infancia una entiende por viril: sea el macho duque o cuatreño, mayormente.
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Cuando la Fiesta se empezó a ver reglamentada a mediados del siglo XIX, cuando aquel anárquico ejercicio de salir al toro como el que sale a setas comenzaba a convertirse en una ciencia, el mando lo llevaban los ganaderos. Señores del latifundio que ponían y quitaban rey en las partidas del ruedo, siempre pensando en la cotización al alza de su ganado, orgullosos de criar un toro más fiero que el de los demás vecinos de la linde. Aquellos personajes del campo bravo sí que pensaron en el futuro y de su talento y escrúpulo se viene viviendo hasta hoy, cuando comprobamos que el toro ha perdido la mayor parte de sus pecularidades genéticas como corresponde al animal más enigmático del planeta.
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Pero los legendarios ganaderos decimonónicos no contaron con un fenómeno que se produciría unas décadas después. La aparición de dos colosos sevillanos que iban a modificar todas la reglas conocidas del arte de torear. Joselito el Gallo, torero de escuela, el emperador gitano de facultades sobrenaturales al que mató un toro en Talavera. Y su compinche Belmonte, don Juan, genio, autodidacta y revolucionario, joven impotente de piernas y superviviente de naufragios mil, que paradójicamente tuvo que pegarse un tiro cuando ya no podía ni con su alma de anciano enamorado. Adiós con Joselito y Belmonte a los ganaderos instalados en el poder, que no tuvieron más remedio que acatar el cambio impuesto por el hombre y de un golpe verse obligados a seleccionar un toro idóneo para los nuevos tiempos. Así fue, no les quedó más remedio que ceder, pasándole el testigo a los matadores, que comenzaron a imponer su ley.
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Los ganaderos pierden el trono, los mandos recaen en las figuras y, ojo al dato histórico, bajo el dominio de aquellas figuras el toreo vive su época dorada. Pero, amigos, muerto Manolete, aparece en el espléndido panorama que se le avecinaba a la Fiesta una subclase profesional a la que desde los primeros años cincuenta se la conoce con el despectivo nombre de taurinos. A tomar por donde amargan los pepinos se manda radical a los matadores de toros. Actores secundarios desde entonces que, junto con los ganaderos, pasan a formar una tropa a la órdenes de la férrea dictadura de unos cuantos avispados que no se juegan nada en la arena y, sin embargo, son los que se llevan desde entonces la parte del león. La nefasta labor de estos empresarios, casi siempre toreros fracasados enfermos de ambición y de complejos, ha devaluado el negocio a extremos tan escandalosos, que entre cuatro individuos han conseguido que la Fiesta esté mal vista en sociedad, habiendo perdido todo el sentido para las nuevas generaciones de españoles a los que ni siquiera les interesa acercase a ella por curiosidad.
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Bastaría que los ganaderos-ganaderos recuperaran su dignidad y se rebelaran. Eso, y no fomentar un peligroso grupo de criadores nuevos ricos, que al no vivir del campo abaratan la cabaña hasta el regalo incluso en plazas de primera (ando investigando al respecto, queo me han dado) con tal de presumir de unos honores que no les corresponden. Como consecuencia de política laboral tan disparatada, los ganaderos, digamos vocacionales, crean una seria competencia desleal en contra de ellos mismos, con ventas indiscriminadas de cabezas a todo el se encapriche con una punta de vacas de postín y su correspondiente semental.
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Ni desecho ni san desecho, el todo vale, el pan para hoy y el hambre para mañana, la ruina tanto para ellos como para los que opinamos que se está dilapidando un tesoro que moralmente nos corresponde a todos los que componemos este pueblo mediterráneo que supo conservarlo ofrenciendo a cambio de ello muchas vidas.

17 comentarios:

Anónimo dijo...

Sra. Condesa, no olvide que, con todos mis respetos para Manolete, fue precisamente con él con el que el apoderado, Camará en este caso, empezó a entrar en las dehesas y éste quiero y éste no quiero … y con ello empezó la claudicación de los ganaderos. Los empresarios -y no digamos los empresarios/apoderados/ganaduros- vinieron después a rematar la faena …
LUPIMON

Anónimo dijo...

Tiene usted
todo el toreo
metido en la cabeza
y es todo un placer
leerla en el periodico y aquí.

Profesional del Toreo

ludo dijo...

arsa pal cante por derecho.sin defraudar.

toma por la forma de decir.con sabiduria.

ezo é el remate. con broche de aceite salada.

cabal.

ludo

Anónimo dijo...

Tiene usted la ideas relacionadas con el toreo muy claras,
es culta,
y escribe extraordinariamente bien.
Si sigue así volveré,
de lo contrario,
habrá perdido un lector
al que no le interesan otras historias de amoríos que no sean
las relacionadas con el TORO.
AEG

ludo dijo...

señor Lupimon,
a proposito de Manolete : no seria tambien importante de subrayar que el cordobes y su apoderado se encontraban con ganaderias bastante fragilizadas por la guerra civil ?
en breve, no se pudiera analisar la figura de camara y su actitud en relacion con el contexto historico, social y economico peculiar de esa epoca (vale para otras , pero esta precisamente relacionada con las dificultades de la dehesa brava que le corresponde ) .
no sé, yo le pregunto porque, sin estar ignorante de la historia del pais vecino y amado, el vuestro,reconozco faltar de documentos historicos para sostener teorias validas.
podria uno alumbrar mi lanterna ?
gracias.

ludo

Anónimo dijo...

Respecto a Manolete (también con todos los respetos, quede claro) y Camará y todo lo del afeitado, son muy interesantes las referencias de Navalón en VIAJE A LOS TOROS DEL SOL. Y, en efecto, la guerra civil tuvo unas consecuencias demoledoras para el toro de lidia , concretamente en la zona republicana, donde las reses bravas se sacrificaron sin tasa y desaparecieron muchas ganaderías, como bien recuerda Domingo Ortega en su conferencia "La bravura del toro", de 1961.

Reciban ustedes un cordial saludo.

Gómez de Lesaca

Kalikatres dijo...

Realmente el nombre de los Martin es el unico que realmente pesa en un cartel y da categoria a la figura o pseudo igura que acepta lidiarlos, pero no hemos de olvidar que los Martin de hoy (tanto Victorinos como Adolfos) no son los de antes, los de cuando se ganaron el respeto y la admiracion, hoy lidian camadas larguisimas donde se nota la no seleccion y estan mas cerca del toro comercial que del verdadero, vaya muermo solto el año pasado en Cenicientos Adolfo y no fue el unico de la temporada, y Victorino que con suerte de 6 toros te saca uno potable de vez en cuando.

En cuanto a la importancia en la perdida de protagonismo de los ganaderos yo no la achacaria tanto a Joselito El Grande y a Belmonte sino al Guerra y a Manolete, este ultimo bien es cierto que toreaba lo que quedo de la guerra civil pero es que ademas de estar los toros capidisminuidos, Camara se paseaba por las ganaderias para buscar los mas comodos.

Baste recordar que Islero el toro que desgraciadamente lo mato (las polemicas de sueros mejor obviarlas) no estaba afeitado una vez sino dos.

En mi modesta opinion el punto de inflexion de la decadencia lo inventa Guerra, lo perfecciona Manolete y lo sublima El Cordobes, estos dos ultimos actuando como fenomeno mediatico al servicio de determinados intereses politicos.

Anónimo dijo...

Sólo quiero realizar un apunte breve al comentario anterior.
Mucha gente no había catado el vacuno hasta que en la Guerra Civil se sacrificaron reses bravas para paliar la hambruna.

Manuel Ortega

Anónimo dijo...

Ludo, en efecto, el cordobés y su apoderado se encontraban con ganaderías, no sólo bastante fragilizadas por la guerra civil, pues, como muy bien dice el comentario siguiente al suyo, las consecuencias de ésta fueron demoledoras para el toro de lidia, pero no solamente influyó la carencia y pobreza del ganado para que la picaresca entrase y se enseñorease de la Fiesta. Hubo otras circunstancias que propiciaron que esto se produjese: se acababa de salir de una de una de las más crueles guerras de la historia de la humanidad, había necesidad de olvidar y pasar página, era imperioso crear un ídolo del pueblo, para el pueblo y adicto al Régimen …. y apareció Manolete, un torero valiente, gran estoqueador, con un carisma y personalidad poco comunes y …. sobre todo, necesario en esos momentos. No quiero restar mérito alguno a un hombre que dio su vida en la plaza y merece todos los respetos, pero tampoco hay que ser ciego a las consecuencias que trajo su paso por los ruedos, o tal vez yo creo que las circunstancias en que éste se produjo. Por un lado toreo de perfil, fuera de cacho, codilleo, abuso de poder, exigencias, teloneros …. y, por otro, el que su apoderado, José Flores González, “Camará” en el mundo taurino, tuviese carta blanca para entrar en las dehesas, escoger ganado, exigir alguna manipulación … ¿con o sin conocimiento y consentimiento de Manolete? ¿alguien lo sabe? ¡yo no!

Por cierto, Sr. Gómez de Lesaca, ¿tiene usted alguna relación con el torero Juan Gómez de Lesaca al que mató en Guadalajara el toro Cachurro?
LUPIMON

Anónimo dijo...

Gracias por las intervenciones
(más por la categoría de los participantes que por el número) que
ha suscitado este post. Lo cual me llena de orgullo y me anima a seguir erre que erre en pro de contribuir a limpiar la Fiesta.

Contestaré mañana en cuanto me levante a todos ustedes, incluida la cuestión que nos plantea nuestro compañero Kalikatres en la entrada anterior.

La condesa de Estraza

Noelia Jiménez dijo...

Querida condesa:

Después de muchos días sin leer sus líneas -óigase aquí un "Mea Culpa" de fondo-, apartada como he estado de la blogosfera en general, me congratula volver a sumergirme en sus líneas y comprobar de nuevo que suscribo el contenido de las mismas y que me vuelve a impresionar su inconmensurable sapiencia.

Un afectuosísimo saludo de una ferviente admiradora.

Anónimo dijo...

SR. LUPIMON

Sí tengo cierto vínculo con Juan Gómez de Lesaca. Vivió en Jaén durante los años de la Restauración, donde estaba destinado su padre que era militar, y aquí entroncó con mi familia paterna. Conozco algunos datos de su vida en Jaén, dignos de una novela de Galdós (al que no le gustaban los toros) o de Pérez Lugín, que tendré mucho gusto en comunicárselos si son de su interés.
PS: Utilizo el nombre del torero en mis modestísmos comentarios en blogs de tauromaquia tan excelentes como el de la Condesa de Estraza, pero no es mi apellido.

REciban todos un cordial saludo.

Gómez de Lesaca

Anónimo dijo...

Guau, tres nuevos visitantes, presumo que de altura dada la categoría de sus comentarios: los señores Manuel Ortega, Gómez de Lesaca y AEG, este último con las siglas de mi señor padre como nick. Al que no creo dedicado a estos menesteres intérnaúticos ahora que empieza a brotar la primavera en el encinar extremeño. Pero lo mismo el viejo se ha buscado la vida en el ordenador de algún chaval del pueblo, y empieza a brearme. Si se diera el caso, que no creo,iban ustedes a descubrir lo que es un anciano hablando del Toro.

Asi mismo, dos visitantes recuperados: LUPIMÓN -¡qué gran señor!- y la agradable sorpresa de Ludo, al que había echado de menos y al que me gustaría preguntarle que si es francés o portugués, mayormente para saber el origen y localizar su afición.

Y dos chicos que no me olvidan: Kalikatres, uno de los comentaristas más válidos para todo blog en ebullición, y nuestro misterioso Profesional del Toreo, que acierta en su opinión pues efectivamente así me encuentro, "no me cabe un cuerno más en la cabeza".

Y entre tanto caballero, ella, como pez en el agua, dando Noelia Jiménez siempre categoría allá donde pone su firma.

Que paseis un buen fin de semana, amigos, y no me olvideis.

La condesa de Estraza

Jon dijo...

Bata, como va esto, sí señor. Menudos post que te curras. Sigue así, a tu ritmo, pero ya no nos dejes nunca.

Anónimo dijo...

Sr. Gómez de Lesaca:
Lo primero, muchas gracias por su información y, lo segundo, aceptar encantado su ofrecimiento porque todo lo que huela a tauromaquia tiene para mí un gran interés, más aún, al ser digno de una novela galdosiana o de Pérez Lugín; lástima que esos datos no hayan llegado a sus manos, mejor a las de Don Alejandro pues, además de ser escritor y aficionado, nos podía haber dejado otra película como “Currito de la Cruz” o “La Casa de la Troya”. Espero ponerme en contacto con usted a través de la administradora del blog.

Señora Condesa:
A mí no me ha recuperado, puesto que nunca me he ido. Si he pasado algún post sin hacer comentarios es porque no tendría nada que decir, pues, como usted sabe muy bien, en los asuntos taurinos -y en el resto igual- en toda mi vida, ya larga por desgracia, siempre he dicho y hecho lo que creía oportuno con arreglo a mi conciencia, y porque esto lo mantengo y mantendré siempre, diré, en éste y en cualquier otro blog, foro o donde sea, lo que estime conveniente cuando crea que debo intervenir en lo que para mí es la defensa de la Fiesta auténtica, esa que yo conocí y que desde hace tiempo me están robando.
LUPIMON

ludo dijo...

Señora condesa,
lugar, lugares de aficion, aficiones, tengo muchos.
pero me localiza el DNI en burdeos, campo bravo del goya crepusculario y patio escolar del afortunado josé cubero.
vendré a madrid para oler a toreo caro el 29 en un palacio que yo temo porque no lo conozco aun y a mi me caen mejor los ruedos de pueblo orgulloso de saber irse a los toros como no se va al baloncesto.
pero, bueno. al morante le tengo como la flor en la piel.
espero que saldran toros como los descrisbiste Vd de manera tan aficionada en un post de hace unas semanas.
si la veo, la saludaré.
como hoy lo hago.
con sinceridad y respeto cordial.

ludo

Anónimo dijo...

LUPIMON, encantada de servir de vía para que conectes con Gómez de Lesaca. Pero no sé cómo hacerlo. Ponme un mail y dime los pasos a seguir.

Para ambos un abrazo.

Jon, nadie puede asegurar que durante la vida no deje atrás a alguien encontrado en el camino. Yo sí puedo asegurarlo, porque aún dejándolo todo, nunca te dejaré a ti: mi chavorrí

La condesa de Estraza