sábado, 3 de mayo de 2008

El loberío (periodistas)

Recibí hace unos días un correo de un joven periodista muy querido, veinteañero para más señas, un tío que escribe muy bien y que ha hecho sus cositas en toros y las ha bordado, que dice así:
"...de un tiempo a esta parte no hago más que barbear tablas como las babosas de Juan Pedro. Estoy hasta los cojones de todo, especialmente del periodismo y de los toros. No me queda ya más opción que una salida lo menos abrupta posible de esta merienda de negros, y ya veremos de aquí a cinco o diez años si me voy a acordar siquiera de lo que es un natural o un pase de pecho".
Y me venía acordando yo ahora, de vuelta a casa, del lamento de este amigo perteneciente a la última gran generación de informadores que ha asomado la jeta en el toreo y, entre taurinos por un lado y aficionados íntegros por otro, se les ha mandado a tomar por donde amargan los pepinos con verdadera saña en algunos casos.

No conozco una actividad humana en la que se desaproveche tanto el talento como en el toreo, por eso esto es un mundo de mediocres y el sumidero de Las Ventas no es otra cosa que una oxidada máquina de picar carne. Un corral de vacas por mayo, sin futuro, sin ideas, sin norte, caduco, reviejo, cutre, vanidoso, ágrafo, falso, pitopaúsico, machista y clasista, un entretenimiento para la tercera edad que con la cosa de la jubilación anda ociosa, estorba en el sofá familiar y ha encontrado en la plaza de toros una evasión para seguir peligrosamente mangoneando.

Regreso de cenar con mis muchachos y no dejó de pensar en lo que sería de la prensa taurina si tuviera esta gente una tribuna de altura, una por barba, en la que poder explayarse en condiciones y contar la feria como la ven.
Lugar de la cena, "A todo México" de la calle de San Bernardino, que son las fiestas de Malasaña y andan por la plaza del 2 los toreros sueltos por docenas. Con las patillas de hacha, las orejas taladradas y el muslamen marcado por un jean tan prieto, que te puedes encender una cerilla con solo pasarla con tino por la culera.
Mis compañeros de mesa han sido Rosa Jiménez Cano, Covadonga del Peso, Israel Cuchillo, Moeh Atitar y José Ramón Lozano.
O sea: el toreo, a pesar de todo.

12 comentarios:

Kalikatres dijo...

Cuantas verdades en tan poco espacio, compañia de lujo,que mas puede pedir, si que ademas le aproveche la cena.

Jon dijo...

Esa mesa tenía mucho, pero que mucho nivel, ¿eh?.

(cara de envidia que me entra)

Covadonga dijo...

Estoy con Kalikatres, hay mucha verdad en este texto.
Sólo pongo un pero: ahí había cuatro periodistas como la copa de un pino (aunque Moeh no tenga nada que ver con los toros, y ni ganas creo yo). Yo soy licenciada en Periodismo, pero de ahí a que sea digna de figurar en la nómina final hay una gran diferencia y no es falsa modestia, ni muchísimo menos. Realmente lo pienso así.
Muchas gracias por todo, Carmen.
¡Un beso!

Noelia Jiménez dijo...

Qué envidia... ¡¡pedazo de cartel!! Para la próxima avisad, bandidos...

Y al amigo desencantado, mucho ánimo. Estamos todos (o casi todos) igual. Pero no solo con el periodismo taurino. Con el periodismo en general. Y puede que hasta con la vida.

Anónimo dijo...

Querida Condesa, ayer por lo que se ve ambos tuvimos las mismas ideas y nos rodeamos de buena gente.
Yo opte, por un sitio mas clasico y estuve en La Giralda (Avda. Donostiarra) rodeado de los periodistas Jose Maria Velazquez y Alfredo Grimaldos y los fotografos Pepe La Marca y Antonio de Benito.
Hablamos de todo, cine, teatro, toros, politica, musica, amores y desamores. En definitiva una noche muy bien aprovechada.
Uno a estas edades, ya no está para perder el tiempo con sopla....
A sus pies
Salud
El Coronel

Anónimo dijo...

Kalikatre,
Jon,
Covadonga
(que tienes un puestazo en el cuernopress),
Noelia
(que me enteré de la cena cuando ya nos habíamos despedido),
y Coronel
(que le debe dar un abrazo de mi parte a mi gran colega Carmelo Espinosa, ¡pequeño gran hombre!), amigos:
me siento obligada a contar las interioridades sobre determinados grupitos de aficionados venteños muy pintureros desde hace unos diez años para acá.
Lo iré haciendo a medida que los hechos futuros me pongan el tema en bandeja,
pues los considero responsables de la situación delicadísima por la que atravies Las Ventas.
Aquí se viene imponiendo una ley que no mola nada, y este tema de los jóvenes periodistas que fueron expulsados del toreo a patadas tras dar duras peonadas, es una que más me sensibiliza como ustedes podrán comprender dado mi oficio.
Tiempo al tiempo, pues yo, la mujer a la que dejó tirada Pepecarlos como si fuera un trapo, sé muchas cosas lógicamente, muchas que escuché decir en aquellos días de vino y rosas,
algunas de ellas,
demoledoras.

La condesa de Estraza

Anónimo dijo...

Como por lo visto este sitio está lleno de periodistas, llama la atención que nadie se preocupe de hacer lo mínimo, que es confirmar la información, y haya aceptado cualquier apoyo por la desesperación de tener algún aliado. Lo digo porque se acepta sin objeción alguna que al famoso “kalikatres” mencione la palabra “verdad” con el desparpajo de siempre, mientras en su blog demuestra, para cualquiera que tenga la capacidad y la honestidad de verlo, que es un mentiroso compulsivo y un difamador profesional.

Covadonga, si ese “cuernopress” a que se refiere la condesa es Tauropress, de Israel Vicente, lo tienes crudo, maja. Tu amigo el veraz kalikatres ha tenido algunas cosas que decir de tu jefe, todas falsas desde luego, y no tardará demasiado en traerlas de nuevo a la mesa. Espero que no caigas tú en el mismo paquete porque te esperan los insultos y las calumnias más graves, como ocurre con todo aquel que cae en desgracia. Si no es así, te has salvado por ahora, pero no se te ocurra discrepar cuando veas que insulta y calumnia a gente que respetas porque te tratará como a todos sus “enemigos”.

Es una lástima, señora condesa, que no tenga el apoyo masivo para su columna de cotilleo barato y de vendettas personales que tal vez hubiera querido, pero que tenga que apoyarse en un individuo tan despreciable como el que cree esconderse detrás del apodo “kalikartres” ya resulta patético. Usted, a pesar de todo, todavía es bastante mejor que eso.

Un respetuoso saludo
Ricardo Semper

Anónimo dijo...

Joder, pues a mi Covadonga a quien no tengo el gusto, me cae muy bien y ya de momento el tal Ricardo, a quien no tengo tampoco el gusto, no me cae nada bien.
Eso si, luego se despide con un Con todo respeto. Ya esta arreglado.
Insisto no entiendo nada, pero no me parecen las formas.
A sus pies
Salud
El Coronel

Faustino dijo...

A la cena no llegué, Condesa, porque estaba atendiendo a mi Señora y Santa Madre, de bodorrio en los madriles.
Una pena que no pudiéramos coincidir, aunke hubiera sido a las copas, porque reirnos y hacer el payaso, sobre todo algunos, fue coser y cantar en tan buena compañía al compás de Cuchillo a la guitarra de 5 cuerdas...
Lo hubiera usté bordao, Condesa.

Y tiempo al tiempo, que el talento y los cojones siempre llegan lejos. Y en esa cena haberlos haylos.

LEAL A UCEDA

Anónimo dijo...

Ricardo Semper: representa, clavada, con una fidelidad que me resulta repugnante, la figura de hombre más abominable que se da en la naturaleza:
es usted un liante.

La condesa de Estraza

Anónimo dijo...

Coronel, no se distraiga con el Semper éste, espontáneo monicaco,
que el bando femenino espera órdenes agazapado en la retaguardia pues no deberíamos olvidarnos que nos espera una lucha titánica en desensa de la Fiesta, que ahora sí, tras el acontecimiento del domingo,
peligra de verdad.

LEAL A UCEDA: en cuanto al homenaje de la otra noche lo sé todo: lo pasado, lo presente y lo futuro, y hasta los más ocultos pensamientos.

La condesa de Estraza

Anónimo dijo...

Coronel, no se distraiga con el Semper éste, espontáneo monicaco,
que el bando femenino espera órdenes agazapado en la retaguardia pues no deberíamos olvidarnos que nos espera una lucha titánica en desensa de la Fiesta, que ahora sí, tras el acontecimiento del domingo,
peligra de verdad.

LEAL A UCEDA: en cuanto al homenaje de la otra noche lo sé todo: lo pasado, lo presente y lo futuro, y hasta los más ocultos pensamientos.

La condesa de Estraza