jueves, 27 de marzo de 2008

Una anécdota

Me chifla esta foto de Luis Miguel Dominguín y Lucia Bosé, él con un solo pie en el suelo, ella flotando, tan de "Vacaciones en Roma", el cuento de hadas en imágenes mejor contado de la historia del cine, Peck y Audrey mano a mano a bordo de una moto Vespa, con Roma al fondo.
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Nunca hubiera una sido partidaria del torero madrileño nacido en la calle de San Bernardo, a mí los toreros me suelen gustar como más enfermizos, pero en cuanto al personaje, al torero puesto en la vida, aquí tiene el hijo pequeño del señor Domingo el de Quismondo a su más apasionada admiradora. Le conocí, pues mi cercana relación con la Casa toledana me permitió frecuentar a esta familia de genios a través de Peloncho, hijo de Pepe, y de Dominguito, hijo de Domingo, jóvenes de mi edad con los que hasta llegué a compartir casa.
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Era Luis Miguel el seductor en estado puro. Del torero y de la persona tenían que enamorarse por narices hombres, mujeres y niños, desde Ava Garner hasta el gañán, todos, y si acaso no fuera posible el flechazo por cualquier circunstancia inesperada, no se preocupen ustedes, que él te tejía una red maravillosa hasta que le notaba a uno rendido ante sus muchos encantos.
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Muy inteligente, simpatiquísimo, brillante, pedante al gusto, culto, varonil a tope, de los del a pan pan y al vino vino, ni feo ni guapo, gran narrador y con una seguridad en sí mismo que apabullaba, es Luis Miguel el caballero más largo que yo me he echado a la cara. De tal manera largo, que en su círculo más íntimo se le solía llamar así precisamente, El Largo, o El Patas, pues además hasta físicamente lo era por su elevada estatura muy por encima de la media española de aquellos tiempos.
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Tan largo como para esto:
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- Oiga, Luis Miguel, ¿cual de los tres hermanos es el comunistas?
- Los tres, Excelencia.
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Y se quedaba el matador tan pancho ante el matarife Francisco Franco, tras haberle pegado al Caudillo semejante pase por alto.
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Anda el ombligoblog del cuerno revuelto -qué nivel, Maribel-así que se inicia hoy aquí una sección de corte frívolo para neutralizar tensiones. No es bueno en prensa el erre que erre, el machacar el mismo clavo por costumbre crea un efecto en la audiencia contrario al que se propone. Sitio pues para la frivolidad por tanto, un respiro, de lo contrario o bien cae el informador en una línea densa como una piedra y de difícil digestión para el lector, o bien se te ve el plumero de la amargura.
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La nueva sección sera un clásico en periodismo, y se recurrirá a ella cuando la temperatura en grados, tanto la de aquí como la del exterior, este a punto de reventar el mercurio del termómetro y nos encontremos al borde de resultar de carbonizados. Lo de siempre, entre la col de la denuncia, la lechuga de una anécdota, inédita a ser posible, historias de toreros legendarios que a mí me contaron y que yo quiero contárselas a ustedes.
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Pasó que en una feria de una ciudad española del norte se contrataron Luis Miguel Dominguín y Antonio Ordóñez cuando la rivalidad entre los dos cuñados puso el toreo al rojo vivo -verano sangriento- aguantando cada uno el tirón del otro como si se tratara de dos tigres. No lo puedo asegurar, pero creo que a dos corridas por barba se contrataron, en la que en una de ellas coincidirían.
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Quizás fuera por los acoples de fecha, o por causa de una sustitución que cogió, el caso es que Luis Miguel se vio obligado a permanecer casi toda la semana de feria en la ciudad y, en tardes de asueto, se acercaba por la plaza para presenciar la corrida del día, seguramente, acompañado por un amigo.
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Y observó cómo un espectador mientras veía torear a Ordóñez bramaba como un poseso, ido, y se echaba la manos a la cabeza en señal de que no se podía torear mejor. Recordó que el mismo aficionado le había chillado a él sin compasión, dándole la paliza en su primera comparecencia, y decidió esperarle para ver su reacción en el festejo en el que alternaría con el marido de su hermana Carmen.
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Cómo se podrían de revolucionado aquel hombre en el tendido, tanto a favor de uno como en contra del otro, que hasta llegó a contagiar al público, pero Luis Miguel no se arrugó y logró dar una vuelta al ruedo con las dos orejas de un toro en la mano. Y al pasar por debajo de la localidad de semejante energúmeno comprobó como el aficionado se levantaba de su asiento y moviendo el dedo índice de su mano derecha para un lado y para otro como si fuera la aguja de una balanza, le negaba cualquier clase de mérito a su labor.
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Total, que llega Luis Miguel a territorio de capotes y le ordena a Chavola que investigue acerca de quién es tan molesto aficionado. Regresa poco después Chavola con la noticia, y le dice al matador: "Maestro, se trata de un óptico que tiene puesta una óptica aquí de nombre Perenganito. Es un partidario furibundo de Antonio y un detractor suyo tremendo".
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Pero a la mañana siguiente saliendo del hotel camino de una comida que tenía concertada con su gente, vio Luis Miguel un enorme letrero en la fachada de un local en el que ponía "Óptica Perenganito". Rápido, no había alcanzado la puerta del establecimiento cuando, zas, ve que sale un empleado a subir el toldo ya que iban a cerrar, y que no era otro que el óptico ordoñista. También el óptico se percató de la aparición de su inesperado cliente, que antes de que saliera de su asombro, se dirigió a él con estas palabras:
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- Buenas tardes, ¿puedo comprar unas gafas de sol?
- Desde luego, señor, pase.
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Solo los dos con el mostrador por medio, el óptico Perenganito sacó un par de muestrarios y le fue ofreciendo modelos al torero. En un momento dado Luis Miguel se encajó una de las gafas y le comentó con toda naturalidad al volado Perenganito:
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-Qué gafas más raras, no se ven nada más que hijos de puta.
-Extraño, pues concretamente las gafas que tiene puesta son de una firma americana que viene sirviendo un género de una calidad excepcional. No obstante, ¿me permite?
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Se cala el tío la gafas, mira fijamente a Luis Miguel a través de los los cristales ahumados a medio metro de su nariz, y salta:
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- Pues tiene usted razón, sólo se ven hijos de puta.

9 comentarios:

Rober dijo...

ja, ja, la había oído alguna vez pero no con tal profusión de detalles.. vaya dos patas para un banco!!

Por cierto, a mí me gusta que de vez en cuando, nos cuente alguna anécdota de estas.

Jon dijo...

Me encantó "Vacaciones en Roma" (recomendación suya, recuerdo). Aún tengo "Sabrina" preparada para verla en momento de bajón.

¿Peloncho es aquel que tuve la suerte de conocer una tarde en Las Ventas, que se parecía a un budista?

A sus pies.

Anónimo dijo...

Yo también
le conocí
a Carreros venia mucho.


Chema de Salamanca

Anónimo dijo...

Muy bien narrado,
condesa,
extraordinaria
como siempre.
Sabe?
me estoy metiendo
en esto del toro
y
parece que me
comienza
a
interesar.

Su FIEL lector

el papa negro dijo...

Condesa: Creo que Domingo Dominguin ha publicado un libro sobre la familia.
¿Lo ha leido?. Espero su respuesta y su crítica para comprarlo o no.
(Si la cosa va muy cargada de casquería no me interesa. Usted dirá.)

Anónimo dijo...

Señora condesa, soy un joven estudiante madrileño que me encanta la Historia
y recopilo todo aquello que leo
del Toreo pues vengo
de una familia de grandes aficionados.

Con su permiso he copiado
y archivado los párrafos
tercero y cuarto de su pots
en los que describe a Dominguín
magistralment. Que suerte tiene por haber vivido de lleno
aquella época.
Cuente más
cosas de los toreros antiguos,
me interesa sobre todo la vida de Cagancho. bueno, y la de Gaona por ser el marido de la amante del rey y formar parte de la Historia española.

Me encanta su blog, siga como va.

RODRIGO

Anónimo dijo...

Gregorio Morán cuenta en su Grandeza y miseria del Partido Comunista de España la relación de Domingo Dominguín con el PCE durante la época de Franco. Por cierto: ¿se equivoca el autor, Morán, al decir que Domingo Dominguín era amigo personal de Camilo Alonso Vega?, ¿no se trata más bien de Luis Miguel Dominguín?. De hecho,creo que apoyó en lo que pudo a sus amigos de izquierdas, y que actuó con toda generosidad al respecto.

Reciba usía un cordial saludo.

Gómez de Lesaca

Anónimo dijo...

Condesa, que bien contada la anecdota de Dominguin y el optico.
Me alegra que con estas anecdotas baje la presion, cuando la caldera este muy caliente y asi de paso, aprendemos, nos cultirizamos un poco mas y aqui en La Trinchera, nos viene muy bien para pasar las tediosas guardias.
A sus pies como siempre.
Salud
El Coronel

Anónimo dijo...

Jon, frase escrita de memoria, no textual, dicha por el magnate, fuera de sí, dentro del incunable 'Sabrina':
"Me gustaría ver a todos los periodistas pasados por una máquina de picar carne y luego convertidos en celulosa para hacer con ellos pasta de papel". Más estraza, imposible, chavorró.

Chema, en charrilandia Luis Miguel era muy conocido. Efectivamente, solía parar en Carreros porque era muy amigo de Juanito.

Gracias, su FIEL lector, no me dedique un piropo más que puede que me confíe y es entonces cuando llegan las cornadas gordas. A cambio no estaría mal que usted nos contara como ve el "coté" del cuerno desde su envidable posición neutral.

Papa Negro, propongo su canonización en vida, ¿existe algún caso parecido en el santoral? Le cuento en cuanto al libro, de cuya existencia me enteré precisamente la tarde a la que se refiere Jon. Corrida venteña de Murteira Grave (¡qué grave esta Murteria!) que vimos la temporada pasada junto a Domingo Dominguín. Allí nos dijo Domingo que el libro no tiene desperdicios, pues comprenderá usted que con sólo repasar a sus primos carnales tiene la historia más miga que "Guerra y paz".

La obra está acabada, pero según las últimas noticias que tengo, no actuales, se encuentra en estado de revisión puesto que en ella no se deja títere con cabeza. No creo que se trate tanto de casquería, aunque vísceras habrá para dar y regalar, como de una autopsia en toda regla a una de las familias más literarias del siglo XX español realizada por uno de sus miembros.

Gómez de Lesaca: no he leído nada del camarada Gregorio Morán, así que no puedo despejar su incógnita. Ahora, a mí no me extraña que Domingo fuera amigo de don "Camulo", pues Domingo era un ser´único en nuestra especie. Y no olvidemos que antes de pasarse al Partido Comunista, que financió con lo que ganaba en los toros, Domingo fue un destacado militante de la Falange.

RODRIGO, no creo que seas Rodrigo mi sobrino, ¿no?, aunque coincide todo: nombre, jóvenes ambos y estudiantes en Madrid y con antecedentes en casa de buenos aficionados. Pero, no creo, ya digo, pues nuestro Rodrigo es un chico de esos que aborrece todo lo que tenga que ver con el toreo. RODRIGO, estás es tu casa, puedes coger lo que desees y vuelve por aqui, que te necesito. A propósito, tanto tú como Jon, ya que creo que sois los dos comentaristas más jóvenes que tenemos, quedais dispensados de dirigiros a mí como corresponde: podeis tutearme.

Gracias siempre, Coronel, ¿cómo anda la reserva de tabaco de los muchachos de la trinchera? ¿Les llegó la muda limpia que les envié bajo cuerda a través de la resistencia malagueña?

Rober, parece ser que la música ligera de la anécdota recurrente ha sido muy bien acogida, gracias, pues las nuevas secciones tienen mucho peligro.

Comunico de paso que a partir de hoy habrá aquí otra nueva sección, fija, intentaré que diaria, comentando algún detalle del festejo emitido por la Digital + plus, mais. No será una crónica, no me va a eso de hacer crónica por la televisión que para eso están los testigos presenciales. Se pretende dar una ligera impresión de lo visto -y oído- por la pantalla, que llevará por título "Pinceladas". Pinceladas con un término añadido cualquiera que nos permita localizar la feria de la que se habla. En este caso, "Pinceladas curritas".

Un abrazo a todos por estar ahí.

La condesa de Estraza