martes, 30 de abril de 2013

Salud, torero

Según fuentes cercanas al matador de toros madrileño, esta mañana ha sido ingresado en un hospital de la capital afectado por una severa neumonía y tras superar un ictus cerebral hace unos meses, del que teníamos noticias pero se reservó la información, mi admirado Dámaso Gómez. 
Un torero como la copa de un pino, un personaje irrepetible, un tío de una pieza, quiero decir lo que una entiende por un tío en tiempos de tanto caniche suelto.
Salud, León de Chamberí.

24 comentarios:

el Chulo dijo...

pues suerte para esta faena!

malagueto dijo...

Lo vi torear pocas veces en directo y otras por la tele.
Al decir ud lo de tío, recuerdo una frase de un crítico taurino de málaga. Fue una corrida complicada de Prieto de la Cal y la torearon Dámaso Gómez, Cesar Girón y Marcos de Celis. El título de la crónica era: " No hubo toros de carril y sólo un tío que se jugó el pellejo " Por supuesto que era Dámaso Gómez el tío.

Saludos

V. Azcune dijo...

¡Mucha suerte, valiente! Tuve la fortuna de verle bastantes veces, y en verdad, era un león. Si Dámaso Gómez hubiera nacido en otra época, cuando se ganaban los contratos tarde a tarde, y no se firmaban casi todos antes de empezar la temporada, por ejemplo, en el siglo XIX, sería uno de los toreros más importantes de la historia. Aun así, es uno de los más valientes y de los más honrados. Además, ambos (él y yo) nacimos en el mismo barrio, y eso es un honor.

La condesa de Estraza dijo...

Antes que nada, a Malagueto: Dios, qué cartel dice usted, mi querido amigo, ¡Dámaso Gómez, César Girón y Marcos de Celis!
Salen ahora esos tres y ni crisis ni leches, a vender los colchones de borraflex y a abonarse a Las Ventas todo bicho viviente como verdaderos locos.
Por cierto y hablando de locos, ¿cual de los tres estaría más loco? Soy amiga de Dámaso, loco maravilloso, a César no le conocí, pero para hacer lo que hizo ese tío (dos rabos en Sevilla en cuarenta y ocho horas) no creo yo que fuera un hombre corriente y moliente, y a Marcos lo traté bastante a través de Santiago Amón, del que era íntimo amigo, y su biografia es para llevarla a un congreso de especialistas para su estudio meticuloso.
¡Que grandes toreros hemos visto, señores!

La condesa de Estraza

Anónimo dijo...

Espero que Dámaso lidie este toro como hizo con tantos otros en las plazas. Suerte Maestro.

Saludos, Riofrío

POCHO PACCINI BUSTOS dijo...

Damasco Gómez, fue uno de los toreros predilectos de don Alfonso Navalón Grande.
Le deseamos pronta mejoría.

Saludos

Pocho

Anónimo dijo...

Suerte para el torero.
Condesa, ultimamente no se ve al zorrino por Las Ventas. ¿se habrá cortado la coleta?

FD: El vengador.

La condesa de Estraza dijo...

Tienes usted dos cualidades en común conmigo, al menos, El Vengador: la memoria pues un "disminutivo" tan rayano como el zorrino es de uso muy particular, y luego su nick, El Vengador, que me encanta, y lo dice alguien que acaba de descubrir que unos de los grandes placeres, digno de dioses y ando helena, es la venganza.
No sé por lo demás responderle a su pregunta, Vengador, lo mismo se ha muerto y no nos hemos enterado.

La condesa de Estraza

La condesa de Estraza dijo...

Pocho Paccini Bustos: Así es y eso lo sabe España entera, hablo de Alfonso Navalón, pero Dámaso Gómez fue, cuando estaba en activo, un torero sobre todo muy de Madrid, del Madrid de antes, no de la gurrumina venteña de hoy día con esa basca monegasca veinteañera del twuitter pontificando (salvo, fíjense, a un tal @talibanillo porque puede llegar a ser un gran aficionado)sin haber visto la muchachada el mundo por un agujero.
Me he dado un voltio por aquellos andurriales y una joven aficionada le dice a un ganadero lo que tiene que hacer con el choto que, por lo visto, ha indultado Castaño en no sé qué gache.
Por otra parte, tuve la suerte de ver una corrida entre Alfonso Navalón, a mi derecha, y Dámaso Gómez, al otro lado, palcos de la plaza de toros de Salamanca, 6 del señor Cura de Valverde, don Cesáreo Sánchez que Dios tenga en su gloria, con el Fundi y Morenito de Maracay, del tercero no me acuerdo, y es en esa tarde cuando soy testigo de una de las anécdotas más ingeniosas de las que tengo noticias. Desde aquel momento soy incondiconal hasta la médula de Dámaso Gómez incluso aunque no lo hubiera visto torear.

Gracias, Riofrío, es verte por aquí y me entra un subidón "que lo flipas en pepinos" (lo entrecomillado lo oí a unos chicos que estaban a mi lado ayer durante la novillada, y lo colocó aquí para conocimiento general).

Valentín Azcune: tras la novillada de ayer, extraordinaria novillada de Paco Medina, de consagración, a la que ahogaron encimistas para empezar pues los animales pedían distancias toreras -y toreros- fíjate en la cantidad de nombres que dimos de novilleros de otros tiempos que si la cogen la que forman es menuda. Y los primeros que salieron fueron Dámaso Gómez, obviamente en nuestra memoria por la entrada, luego sacamos a Miguilín y de tercero yo creo que metimos a Manolo Cortés, ¿no?

Chulo, amor, tú siempre el primero, a la vanguardia, tronco, que sabes más que los ratones "coloraos", maestro.

Buenas noches, señores, que ustedes descansen.

La condesa de Estraza

malagueto dijo...

Condesa, más arriba nombra a Miguelín,a ver si tiene un ratillo libre y nos cuenta qué fue para ud Miguel Mateo como matador.
Lo de su vida privada no me interesa, como la de todos los toreros.Es su vida y allá ellos con lo que hacen.
Gracias

Saludos

La condesa de Estraza dijo...

En breve, es decir en cuanto disponga de un momento que ahora ando en plan de ama de casa finsemanera, se hablará de Miguelín aquí mismito: Miguel Mateo, carne de biografía.
Malagueto, que no era de Algeciras ni de Murcia, aunque naciera allí por casualidad aportando la leyenda su correspondiente versión, sino de Málaga (procedente de Málaga, ¿sabe usted algo?) según me aseguró en vida el difunto y recordado Pepe Boloix. Que me adobó la historia, Boloix, con los más novelescos tintes políticos de los padres del torero, en plena guerra civil, que es cuando viene al mundo Miguel.

La condesa de Estraza

La condesa de Estraza dijo...

Como Miguelín da para rato, traído a la palestra por Malagueto (Malagueto, ¿y si nos tuteáramos, qué le parece) aprovechando Malagueto que Valentín Azcune sacó al de Algeciras en recuerdo de toreros que se hubieran "subido" encima de la novillada de Paco Medina lidiada en Madrid el 28 de abril, voy a ir soltándo píldoras según el tiempo me lo permita ya que tengo una comida de tarro 'tol' puto día con Miguelín, que no me tengo.
Poc@s informador@s habrá que hayan sido tan discretos con la vida privada de los toreros como la que aquí firma, ¡y con lo que yo he soltado en los papeles por esta boca!, y les informo que me sé cosas que puestas encima de una editorial valdrían trillones.
Pero pasa una cosas con el toreo, con los toreros, pues al ser una actividad tan visceral -no se conoce otra igual, procede directamente de las entrañas- he descubierto, y la clave me la dio Manolete, que en determinados toreros, en los grandes, es imprescindible conocer al hombre para entender al torero para juzgar luego al hombre, y Miguelín en este sentido es una mina.
Como hablo de memoria, podría haber sido leído lo que quiero decir a estilo Catecismo en "O llevarás luto por mí", pero apostaría que sale en otro libro, "Un ataud de terciopelo para un mito de papel!", de ¡Raúl del Pozo¡ y ¡Diego Bardón!, situación de la que fueron testigos los autores, que vendría a explicarnos de un plumazo lo que fue Miguelín en los ruedos.

La condesa de Estraza

Pd: con que se vaya entendiendo lo que quiero decir, me conformo. Perdonen las posibles faltas y la redacción.

Noelia Jiménez dijo...

Me ha encantado lo del caniche. Tan repeinado, tan presumido. Tan aparente. Y tan nada más.

La condesa de Estraza dijo...

Noelia, haces el comentario número trece, quita-quita, ni que fuéramos tontas, pongo esta bobada en plan chamana, y nos salvamos de la quema.
Mañana hablamos, Noe, amor, que sabes que te quiero 'moito'.

La condesa de Estraza

malagueto dijo...

De acuerdo, nos tuteamos.
Tengo un libro, escrito por un señor de Algeciras, que habla sobre Miguelín. No es una biografía, es una recopilación de su vida taurina y descubrí que tenía algo que ver con Málaga. Le hablo de memoria y voy a buscar el libro y le cuento. Perdón, te cuento.
A me encantaba verlo en el ruedo, aunque a veces echara mano de la mandanga u otras "cosas" para no hacer nada y muchos buenos toros se iban al desolladero con las orejas puestas...
Ah, se te entiende perfectamente.

Saludos

La condesa de Estraza dijo...

Joder, Malagueto, ahora que ya estamos en el tú por tú, hasta me permito tacos en la conversación.
Yo también tengo otro libro sobre Miguelín cuyo autor es un señor de Algeciras pero no lo he leído, es más no lo he abierto.
Más tarde lo buscaré y comprobamos si es el mismo, advirtiéndote que me queda mucho que hablar de Miguel, y tienes razón, roneó en los ruedos, pero fue un torero inmenso: de los de personalidad, mucha personalidad.

La condesa de Estraza

La condesa de Estraza dijo...

Malagueto: ya tengo aquí el libro del que te hablé hace un rato. Nos lo regalaron a Curro Díaz y a mí, uno a cada uno, en un inolvidable viaje que hicimos a Algeciras el de Linares y servidora por motivos de trabajo.
Se titula "Miguelín, fama y persona de un matador", autor Juan José Téllez Rubio, Espasa 2004, con tres encartes de fotografías y, efectivamente, en el primero de ellos viene una foto de Chicuelito, banderillero, el padre de Miguelín, en cuyo pie pone que era natural de Málaga.
La información que yo aporté ayer, procedente de Pepe Boloix, era oral, sin conocer la de José Téllez Rubio, pero coincide afortunadamente.
De todas formas como Dominguito Dominguín, que lo apoderó su padre y su tío Pepe y por eso sé yo bastante del irrepetible Miguel Mateo, empleado ahora Dominguito en Las Ventas con destino este año en la grada del 5, localidad que tengo previsto frecuentar para hablar de toros con el pequeño del clan de Quismondo, le rogaré a Dominguito que me refresque la memoria y lo mismo más adelante cuento una aventura paranormal que vivimos juntos, y algún personaje más, primeros años ochenta, que ya se la he contado en persona a nuestro amigo y lector Andrés de Cáceres durante su último viaje a Madrid.

Jiji, Andrés de Cáceres, y ese Barragán en el pezado Mercedes Benz de José Luis de Vilallonga, marqués de Castellvell, con Grandeza de España, y nosotros con la caja de la tela camino de Algeciras.
Bs, Andrés, camarada.

La condesa de Estraza

malagueto dijo...

Pues el libro del que hablo más arriba se titula: "La historia taurina de Miguelín". El autor es Francisco Ortiz Mejías, un buen aficionado de Algeciras y que ha sido presidente de la plaza de las Palomas muchas veces.
Dice como todo lo que he leído de Miguelín, que nació en Abarán Murcia.
He preguntado a un anciano aficionado y me dice que Miguel Mateo nació en Málaga, de donde era su padre, Chicuelo de Málaga y que lo llevaron a Murcia en el sangriento año de 1939 y que allí lo inscribieron. Ni lo afirmo ni lo niego, no se más.

Saludos

Anónimo dijo...

Sra Condea

ay Barragán qué grande!!!


Andrés de Cáceres

La condesa de Estraza dijo...

Leyenda urbana, por asegurarme me amparo en ella, aunque hay gente viva que me puede contradecir si lo desea. ¿O no, Dominguito Dominguín?
Miguelín, y no puedo precisar la fecha del suceso, fecha de responsabilidad, de compromiso gordo en Madrid -¿la confirmación de alternativa quizás?- aunque bien pudiera haber pasado en la corrida de la Prensa de 1968, apoderado por Pepe Belmonte, luego se descarta el protagonismo de los dominguines, tarde en la que corta la friolera de seis orejas, ¡en Las Ventas!, pionero sesentero Miguel Mateo en tantas cosas pues de momento es el primer torero que derribando tópicos decide vestirse en el hotel Palace de Madrid, leyenda que comparto con ustedes y que viene a definir de tal manera al matador algecireño, que paso a relatarla.
Se la oí contar, sin que servidora pueda aportar, de momento, la fecha del suceso, como queda dicho, a Pepe Dominguín.
Resulta que ante el tamaño compromiso del torero al día siguiente en Madrid, sus apoderados, los hermanos dominguines, deciden, conociéndole, darse una vuelta por el hotel rondando la media noche del día anterior para comprobar el estado anímico del torero, mayormente quiere decirse que para controlarle.
Pumpún, y la puerta de la habitación que no se abre. Locos, deciden acudir a los servicios de cerrajería del Palace, abren la puerta, y Miguelín que había volado del cuarto escasas horas antes de vestirse de luces y dar el morro en La Ventas.
Los dominguines, dueños del centro de Madrid desde su cuartel general de la calle del Príncipe, esquina a la de Huertas, deciden organizar patrullas para buscar al torero temiéndose lo peor: y lo peor era que Miguelín se hubiera metido en alguna farra flamenca en algún 'tablao' de la capital, y que al día siguiente estuviera su organismo digno de echárselo a los perros.
Total, ya desesperados, rondando el alba, sin éxito de haber dado con el torero, vuelve Domingo Dominguín vencido a su casa de la mencionada calle del Príncipe, cuando en esto, y al cruzar la plaza de Santa Ana, observa a un tío durmiendo en un banco con una chaqueta de cuadros tapándole la cabeza.
¡Coño!, ese es Miguel, por mis muertos, dicen que dijo Domingo, Dios nos ampare, que mañana nos acribillan en Madrid, que con semejante estado que me supongo, es imposible que un tío pueda torear unas horas después, que son las cinco y media de la mañana.
Se acercó al bolinga Domingo, al supuesto bolinga, le quitó la chaqueta de cuadros de la cabeza, comprobó efectivamente que era Miguelín, lo zarandeó, abrió un ojo el torero, más sobrio que nadie, y le dijo a apoderado:
"Mire usted, Domingo, hacía tanto calor en el hotel que no podía dormir, así que he decidido venirme a este banco de la plaza a ver si podría coger el sueño y mañana, descansado, a ver cómo se nos da la corrida".

La condesa de Estraza

La condesa de Estraza dijo...

Esto anteriormente escrito ha sido un alto en el camino antes de meternos de lleno con Miguelín como el inmenso torero que fue. Una historieta, pero una historieta que calibra extraordinariamente bien cómo eran los toreros de otra época, de todas la épocas, los toreros, no los impresentables personajes vestidos de luces de estos tiempos, y hablo en general, que no representan a nadie, aburguesados personajes, pijillos atolondrados, anacrónicos individuos de hoy día que dan grima.

La condesa de Estraza

La condesa de Estraza dijo...

Dos apuntes sobre Miguelín hasta una próxima intervención mía, dirigida a todos aquellos a los que les interese entender a este torero del que humildemente doy mi versión:
1 - fue el fiel reflejo de su época sin perder esencia, como debe ser, importantísimo don, más que El Cordobés incluso en lo moderno, ni por asomo parecidos, y habría que revisar la relación profesional de ambos, que ahí está la clave de todo. Miguelín tuvo el privilegio de representar el trajín de los años sesenta en los ruedos, sin perder la compostura, siendo el más modernos de todos los antiguos y el más antiguo de todos los modernos.
2 - Hizo lo más dificil que a un ser humano se le pueda exigir: el valor puntual. Cuando había que hacerlo, en tal sitio y en tal tarde a esa hora, que ese es el auténtico valor. Hoy es el día señalado para morir, ni ayer ni mañana: hoy. Lo demás son fuegos artificiales de bravucones, frivolidades, mentiras, ¿o qué se creen ustedes que los hombres están todos los días dispuestos a todas horas a jugarse la vida y a perderla?

La condesa de Estraza

malagueto dijo...

3 de Julio 1968. Las Ventas, corrida de la prensa. Toros de Antonio Pérez y uno buenísimo del Jaral de la Mira.
Miguelín, Miguel Marquez y Manolo Cortes. Cogida de Marquez y queda en mano a mano. Miguelín corta ¡¡¡ Seis orejas !!!
Más o menos lo que cortan en estos días en Madrid las figuritas actuales.

Saludos

La condesa de Estraza dijo...

Otra pildorita, muy personal:
Soy desde que tengo memoria una devota -y apasionada lectora- de las historias de conventos, teniendo entre mis heroínas de no ficción por lo menos a media docena de monjas, Teresa de Jesús, para empezar a hablar.
Así que nadie se puede imaginar lo que supuso en mi cabeza de niña el que un torero de fama, Mondeño, se metiera fraile, convirtiéndose Juan García en mi ídolo absoluto... y en mi primer amor. Porque en aquellos años a aquellos toreros les pasaban estas cosas tan alucinantes, y uno abría un periódico por la mañana y leía algo así como si ahora dejara el mundo, colgara el vestido de torear y tomara los hábitos talares, de clausura para más inri, pongamos, Alejandro Talavante.
Enamorada de Mondeño hasta la médula infantil, hasta le hice un álbum de fotos recortadas y pegadas con pegamento Imedio, y me visualizo aún en el umbral del pasillo que da al patio de mi casa del pueblo, repasando mi álbum al que en la portada le había puesto una corona dorada, de santo, que me agencié también recortada de aquellas tiras festoneadas que traían las cajas de bombones como remate.
Pero el amor por Mondeño me duró poco, ¡cosas de la edad!, justo hasta que descubrí a Miguelín en la plaza de toros de Santander, tres años después, año 1968, alternativa de Juan Carlos Beca Belmonte concedida por el que más tarde sería su suegro, don Antonio Ordóñez, y convierto a Miguelín en mi Justin Bieber particular, y en mi torero.
De Miguelín como torero hablaré, faltaría plus, aunque adelanto que yo le vi poco, mejor dicho, le vi en decadencia, mocita ya servidora, siendo la última vez en la plaza de Carabanchel en una mixta con Maribel Atienzar de novillera en el cartel.
Adelantándose aquí que Miguel Mateo fue un torero que bien puede considerarse y meterlo debemos en el saco de los tremendistas si nos ponemos a hilar fino, pero ¡qué torero más grande!, señoras y señores, dominador como ninguno terminó siendo y a este no le tosía ni el mismísimo Manuel Benítez que le temía El Pelos más que al pedrisco.

La condesa de Estraza