lunes, 18 de enero de 2016

Chano Lobato: tanguillos




Más popular que nadie en el Madrid flamenco de los años setenta y ochenta, le conocí y fui su amiga a través de nuestro común "hermano" mi amado José Manuel Gamboa, el payo Gamboa según acuñación del Cigala cuando era un niño y pasaba de noche cerrada camino de su casa por la puerta del Candela y no había noche que no rompiera un cristal de una ventana de certera pedrada -"ya baja Dieguito a recogerse, cago en su estampa"- y jamás conocí ni conoceré a un hombre tan divertido como fue Chano Lobato
Arte, todo, respetadísimo en todos los ambientes flamencos, Cádiz en persona, era un no parar a su lado, desde que te lo encontrabas según bajabas a Lavapiés hasta que regresabas a casa al día siguiente con agujetas en los dorsales y dos tomates en las medias, risas y baile, tras aquellas reuniones entre los más grandes donde Chano brillaba metidos en fiesta como muy pocos.

Nota, de mi cosecha por completo, creo que en el chiste cuando Chano habla de Ignacio
 se debe referir a Ignacio Espeleta.

2 comentarios:

DIEGO dijo...

Siempre hacía el chiste de Ignacio Ezpeleta y del embustero de Pericon de Cádiz. Murió Chano y murió el compás q aprendió como acompañante de La Faraona...

La condesa de Estraza dijo...

Usted, Diego, bienvenido sea aquí, a su casa, sabe más de esto que los ratones 'coloraos'. Más que yo, desde luego, que me limito a contar aquellos años mozos arrimados como lapas a los grandes, a los que tanto debemos muchos aficionados de mi edad de Madrid.
De Pericón sé poco, es un artista que nunca me ha llamado la atención, y con lo de aquello de Las mil historias de Pericón me hice una idea, más algún largue, y hasta hoy.
Chano tenía mucho compás, atrás pocos como él, Chano era único, y metidos en fiesta que es cuando mides de otra manera, el número uno indiscutible.
Se le agradece la visita, buenas noches tenga usted.

La condesa de Estraza