sábado, 4 de octubre de 2008

Columna social (2ª de feria)

Trasnoché anoche y he madrugado esta mañana, cómo será el ritmo que salgo en este momento para los toros, previo almuerzo fuera, y sabe Dios cuando volveré a casa. Acaba de llegar Jon a Madrid procedente de Salamanca para no perderse la corrida de Victorino Martín de esta tarde, y Rosa Jiménez Cano y yo le vamos a dedicar el día.
Pasó Perera y los seis feísimos toros de marras, y como aficionada de la capital abonada a la plaza desde 1972, puedo decirles que la de ayer fue una de las tardes más raras que yo he vivido allí. Vean: los tendidos venteños se pusieron en pie y bramaron al ser rematada por el torero extremeño una serie de movidas bernardinas. Frío el torero, soso, sin técnica, valor ni arte. Sin entender el laberinto de los terrenos, sin conexión, alargando las faenas hasta la extenuación, sin repertorio ninguno para seis toros, sin un quite que se recuerde, sin garra, fatal.
Bien con la espada, y nuestro reconocimiento al hombre por mantenerse herido en el ruedo con una cornada en la ingle, pero reparos al torero por no entrar en la enfermería como debe ser y empeñarse en darle lidia y muerte al animal cojeando y sonámbulo. No me gusta la sangre, pienso que un hombre con una cornada no está en condiciones de enfrentarse a un toro, abomino de un espectáculo de carnes y vestidos hechos girones, con el consiguiente regocijo de la plebe que cada día reacciona más salvaje ante la matanza.
Siempre y en todo caso y todo lugar, excepto en uno, cuando el hombre herido y derrotado decide seguir en la lucha y le asiste el don divino del toreo -misterioso arcano- que nos permite olvidar a los demás mortales gracias a su deslumbrante presencia que el valiente que nos representa abajo lleva los muslos partidos y ya no es un hombre como nosotros, porque es un héroe.
Y este milagro ocurrió en Las Ventas el 15 de junio pasado, sí, ocurrió lo mismo que lo que pasó ayer, exacto, pero en el primer caso tras la paliza surgió el toreo como por arte de magia desviando toda la atención que no tuviera que ver con su llegada, y en el segundo, no, el segundo caso consistió en la viva estampa de un hombre que fue incapaz de olvidarse de tener cuerpo (él y cualquiera) quedando la escena en un mero y desigual combate a favor del toro, que pudo volverlo a coger y eso, desde luego, es lo que no se desea.
¿Es Miguel Ángel Perera el torero que el taurineo quiere vendernos como el rival natural de José Tomás?
Por favor, señores oligarcas de la braña, un respeto. Que la afición otra cosa tendrá pero tonta no es, que están ustedes más colgados que una paraguaya, anda, córtense y dejen de hacer un ridículo nacional para su exclusivo beneficio y la desgracia de los todos los demás.

La perla del día:
Tras mucho tiempo sin saber de él, ayer a la hora de comer me llamó Jesús Colás, barandel de la Diputación de Zaragoza, para invitarme a la feria del Pilar. Gracias, mi teniente, allí estaré, no, gracias, acreditación de callejón no quiero, yo no soy el señor Corrochanito, quiero sentarme a tu vera en el tendido, ayayayay, que La Misericordia comienza a saberme a Calisay.

8 comentarios:

Don Julián dijo...

Es "jirones", no "girones"
De esta forma reaparece su corrector particular y sufrido mentorante,
DON JULIÁN

Anónimo dijo...

Hola Condesa, suscribo la mayor parte de las cosas de tu post. Perera es un valiente y es algo digno de alabar en los tiempos que corren, ayer rozó la heroicidad.

En cuanto al toreo, ese ya es otro cantar, las dos primeras orejas fueron entregadas desde el corazón del público, no desde la razón. Nada que ver con lo acontecido el día 6 de Junio en el mismo lugar. El hecho es que ambas fueron protestadas, no así la última, ¡quién se iba a atrever a hacerlo después de las condiciones en las que estaba el valiente Perera!

Uno de sus puntos débiles es la lidia, pero eso es algo que se puede aprender con el tiempo. Sin embargo, el valor es algo que se tiene o no. Es de los mejores matadores del escalafón aunque ayer algunas espadas cayeran bajas, se alivia bien poco en la suerte suprema (no como la mayoría) y eso propicia la cogida.
Tampoco el viento ayudó mucho en la labor y el tío aguantó estoicamente. Por contra, en ocasiones no supo elegir terrenos, toreó bastante despegado, citó excesivamente con el pico y alargó excesivamente la faena, pretendiendo cautivar el corazón del público venteño con actitudes encimistas y arrimones innecesarios que no lograron subir de tono la faena.

Le agradezco el gesto de venir a Madrid a estas alturas de la temporada cuando ninguna figura ha querido hacerlo pero para ser justo, una oreja hubiera sido un merecido premio para lo acontecido ayer.

Un saludo y que disfrutes de la feria.

JCR

KALIKATRES dijo...

Querida Condesa aunque la compañia sea buen, no se haga ilusiones que de Calisay nanay, aguardiente de piell de patata como mucho, y esosi no lleva ademas alcohol metilico.

Anónimo dijo...

La corrida de D.Aguirre ayer en Zaragoza salió afeitada por completo, UN VERGUENZA,
dos toros sangraban por los pitones
por mucho que se diga ahora en la Cabaña.

A sus pies, señora

LANAJA

Fernando dijo...

JCR ha hablado por mí. lo suscribo en su integridad.

Anónimo dijo...

Sra. Condesa, no vi en Perera, ni una sola veronica ni una sola media, ni una sola vez patalante si mucho valor, mucho pico y mucha vulgaridad. Como dice JCR, nada que ver con lo del dia 6 de junio.
Ya no veo a Perera como "oficial" del escalafon. Como mucho sargento.
A sus pies
El Coronel

La condesa de Estraza dijo...

DON JULIAN: me alegro mucho de su reaparición aquí concretamente, mentorante mío, y le rogaría volver para que siguiera haciendo el ridículo a la vez que me ameniza el blog.
Ya veo que sigue usted obsesionado conmigo, ¿no se cansa?, y que lee mis texto con verdadero interés hasta el punto de llevar a rajatabla mis posibles faltas de ortografía. En este caso un girones, ya sé, jajajá, los celebres hermanos
(César siempre en el recuerdo del buen aficionado)
por un jirones.
A propósito del gazapo, ¿ha leído usted a Juan Ramón Giménez?
Pero no van por ahí los tiros, bobo los cojones, sino que este blog está lleno de pequeñas minas colocadas a mi antojo para ver quien las pisa y sale de ellas chamuscado.
Porque en su labor de caza contra mi persona no se ha dado cuenta de que, además del error ortográfico/trampa, existe un error taurino garrafal, que usted en su afán de asqueroso gendarme pasa por alto, no ha reparado en él, estúpido, centrado simplemente en su absurdo ataque contra mí, que nos produce risa, ataque que por lo que se ve no le deja vivir en paz y que desde hace mucho tiempo persigue sin hasta el momento haber conseguido siquiera que me afecte mínimamente porque usted, por mucho que crea, no es nadie ni representa a nadie.
(PEPECARLOS, DIMISIÓN)
Se trata de un error taurino, garrafal, ya digo, colocado así mismo con intención, en el que si embargo su fatua persona no ha caído.
Este sí lo voy a corregir (5 por 15)
la fecha que aparece en la entrada relacionada con José Tomás porque puede llevar a equívocos, la de girones por jirones, no, no me da la gana, la dejo así, y váyase a tomar por el culo, DON JULIÁN, ande, y déjenos en paz: mongolo.

La condesa de Estraza

La condesa de Estraza dijo...

Completamente de acuerdo contigo, JCR, aunque en lo del valor referido a Perera, y lo que yo considero Valor, no lo veo tan claro com tú. De todas formas, esperemos a la próxima temporada, que me definiré en este sentido.

Pues hablando de aguardiente, Kalikatres, lo mismo la compañía no resulta una ambrosía de licor como usted asegura, pero si nos referimos a un bravo alcohol de dudosa destilación al menos podría servir para desinfectar las heridas.

LANAJA: Gracias por su visita y esperamos verle de nuevo por aquí. Repito que lo de determinados aficionados de Zaragoza
-la Cabaña Brava como gusanera, cúpula del Manifiesto y II Encuentro-
me parece sencillamente vergonzoso y me queda la sensación de que estos señores nos podrían estar considerando tontos.

Me alegro mucho de volver a encontrarte por aquí, Fernando, coincidencia con JCR, plena, no es necesario remachar el clavo.

Lo mismo que a Fernando le digo a usted, Coronel, y siempre a sus órdenes, ¡ar!

La condesa de Estraza