miércoles, 24 de septiembre de 2008

La España negra y de Solana

Por su interés se reproduzce textualmente un trabajo aparecido en http://www.torosymas.blogspot.com/ en el que se cuentan unos hechos acaecidos en Bargas, provincia de Toledo.
La síntesis de la Fiesta, no existe un solo componente de la misma que no esté presente en la narración, ni uno solo de los personajes que la componemos
-incluida la prensa que lo ha contado, señores, un respeto, y vamos a ver si ustedes van separando el trigo de la paja-
que no goce de papel protagonista en la acojonante historia.
Gracias por la información, Rober.

Me llamaron ayer para decírmelo, y me parece que se pasa de castaño oscuro. Vaya tomadura de pelo!!Copio de ABC, edición de Toledo¡Vaya espectáculo que se organizó ayer en Bargas! Más propio de un sainete de los hermanos Álvarez Quintero. El presidente de la corrida suspendió el festejo por la mañana debido a la falta de trapío del ganado, que no superó el examen veterinario; la empresa se quedó sin parné por la tarde para devolver el dinero de la entrada a los aficionados y éstos aporrearon la puerta de la plaza al darse cuenta de que en el coso un joven torero lidiaba, en «pêtit comité», la manada que no había servido. De escándalo. Y en este ambiente tan enrarecido, un guardia civil hacía las veces de portero en los accesos al redondel para evitar la injerencia de algún exaltado.El entremés arrancó a las nueve de la mañana. «Estos toros nos los han cambiado!», pensaron los aficionados nada más ver en el encierro matutino los toros que, por tradición, recorren las calles antes de ser estoqueados por la tarde.En los carteles se anunciaba que los diestros Manuel Díaz «El Cordobés», David Fandila «El Fandi» y Gabriel Picazo iban a estoquear ganado de Garcigrande. Pero al final la cosa se remendó con cuatro ejemplares de Zalduendo y dos de Domingo Hernández. No fue el único cambio. Picazo, lesionado, había sido sustituido por el mexicano Joselito Adame.Fue saltar los cornúpetas a la calle y las protestas de los aficionados empezaron a arreciar. «Los toros que han venido no son los que se habían pactado», afirmaba el alcalde de Bargas, Gustavo Figueroa, muy molesto con la actitud del empresario Benardino León -ABC no pudo hablar con él-, aunque la empresa anunciada en los carteles es Realejo Comercial 21, cuyo administrador es Eloy Lillo. El Ayuntamiento ha delegado la organización de los festejos en Bernardino León , al que el alcalde hace responsable.No se tardó mucho en descubrir el pastel, porque un grupo de aficionados, según Figueroa, había ido a la finca para ver el ganado elegido, si bien otras fuentes aseguran que nunca se lo enseñaron. El caso es que se había dado el «cambiazo» a plena luz del día. «La presencia de los toros que trajeron dejaba mucho que desear y entendíamos que estaban afeitados», explicaba el alcalde. «No podíamos permitir, por lo menos en Bargas, que hubiera un festejo de ese tipo y que se rieran de nosotros», por lo que el presidente de la corrida, el concejal Luis Gómez, suspendió la función después de que los veterinarios echaran para atrás los seis ejemplares por falta de trapío.Los maestros «se negaron»En este punto hay alguna versión que dice que el ganado no era ni más ni menos que el que ha salido otras veces a la plaza de Bargas. También aseguraban que la empresa ofreció cambiar el ganado a última hora, incluso ir a alguna finca cercana para que los diestros eligieran los cornúpetas, pero las cuadrillas de «El Cordobés» y «El Fandi» se negaron.Pero la historia no acabó. El público comenzó a arremolinarse junto a la taquilla de la plaza para que le devolvieran el dinero de la entrada. Y llegó un momento en que la guita se le acabó al taquillero, con lo que el respetable levantó la voz. Aunque las protestas más sonoras, si cabe, llegaron a media tarde, cuando los aficionados se dieron cuenta de que en la plaza Joselito Adame estaba lidiando y estoqueando, a puerta cerrada, los seis ejemplares, que, de cualquier forma, había que apuntillarlos, como manda el reglamento.Entonces un grupo de personas comenzó a aporrear la puerta y a gritar en señal de desaprobación por todo lo que había sucedido. Había agentes de la Guardia Civil, pero se llamó a refuerzos, por si la cosa se desmadraba, aunque no tuvieron que intervenir finalmente.

5 comentarios:

Rober dijo...

de charanga y pandereta, vamos.

A estos ya les da igual todo, no se cortan ni un pelo.

Anónimo dijo...

Sra. Condesa, vamos para atras como el cangrejo, esto es de la España mas negra. ¡Que verguenza! y ¡como no! El Fandi por el medio.
Salud
El Coronel

Anónimo dijo...

Con la que está formada y está usted muy calladita.

Como ya no la dan su merecido lo mismo sufre y se a aburrido de ir de víctima,
o es que lo mismo es usted masoca que lo que le gusta es que la arreen.
Desde el otro lado de la mar océana...

Don Julián

Satine dijo...

Está claro que en todas partes se cuecen habas, un saludo desde Extremadura Condesa, quiero decirte que me he emocionado con el post anterior...un bonito homenaje a tu vecina, un regalo precioso.

Besos Condesa me encanta como escribes, Hitos habla maravillas de tí...

La condesa de Estraza dijo...

Rober: me paso con frecuencia por tu blog, qué bueno el logo de los galgos que tienes colgado, felicidades a su autor, aunque lo jode las letras impresas enormes.

Coronel, ¿está usted al tanto de la que está cayendo? Toda la razón tiene y se queda corto, viejo amigo, no es que vayamos para atrás como el cangrejo, que también, es que además vamos de culo y contra el viento.

Mira, Don Julián, frustado aficionado que todo lo que has tocado lo has pulverizado, vete a tomar por culo de aquí. Largo, vía, puerta, Camino y Mondeño, asume tu complejo y tu enfermiza egolatría, y no nos molestes más: indecente.

Qué alegría de verte en mi chavolo, Satine, te he visite para pedirte que volvieras, pues estamos escasos de mujeres y las reuniones sin chicas son amuermantes.

Kalikatres, lo mismo que a VENTEÑO y por el mismo motivo según le contesto en el siguiente post, le he suprimido a usted un comentario que dejó aquí.
Toco 'maera'...

La condesa de Estraza